La emotiva carta de un médico rural a la Enfermería: «Yo diagnostico, pero el pinchazo lo dan ellos»

"¿Qué sería de mi, si tu no hubieras estado ahí?", le escribe en una publicación tras años de trabajo conjunto

Dos años atrás, el médico español Ángel López, cautivó a los usuarios de sus redes sociales con un emotivo mensaje que reivindica la labor de las enfermeras y los enfermeros. En el Día del Enfermero, se volvió a viralizar la publicación que se titula «Yo (médico) sin ti (enfermero/a) no soy nada».

«Si estamos solos, los médicos no somos nada. La sanidad es un trabajo de equipo. Todos somos necesarios. Las enfermeras y enfermeros son una parte clave…Quiero dejar en claro que son importantísimos para que todo funcione. Espero haberlo transmitido bien», dijo el médico en aquella oportunidad al portal Verme.

En la publicación, que fue compartida más de 4 mil veces en muy poco tiempo, el profesional de la salud que trabaja en un hospital de un pueblo de Sevilla realizando atenciones rurales, recuerda que «muchos días paso consulta en un consultorio rural, sólo con un enfermero/a». Además, considera que médicos y enfermeros son las «dos piezas indispensables en la atención sanitaria a las personas».

«Desde que comencé a trabajar ha estado presente allí donde fui un enfermero/a, siempre en la habitación de al lado en las guardias, siempre a mi lado en la ambulancia, trabajando juntos en la atención a los pacientes crónicos, sufriendo y sudando junto a mí en la atención a emergencias, administrando los tratamientos indicados, recibiendo en común a los pacientes»

Aunque admite que en ocasiones ha coincidido con enfermeros a los que cree que no les gustaban estas labores, sí se pregunta qué habría sido de Juan cuando tuvo aquel infarto si el enfermero no hubiera estado ahí, tomando oportunamente una vía venosa a pesar de estar hipotenoso.

«O de Francisca cuando tuvo el shock anafiláctico que casi acaba con su vida, de no venir conmigo en ese momento mi compañera enfermera, o de la lactante que tuvo el atragantamiento y se recuperó sin secuelas porque tú estabas allí conmigo, o qué hubiera sido de mí sin las conversaciones y risas, discrepancias y discusiones, noches de insomnio y amaneceres en la ambulancia contigo, en los largos días de guardia»

Estas horas compartidas han hecho que el médico reconozca que a veces ha pasado junto a los enfermeros más tiempo que con su propia familia y se han contado cosas personales «más allá de una relación laboral y obligatoriamente y circunstancialmente hemos compartido intimidades»

Por último este galeno se pregunta «¿qué sería de mí si tú no hubieras estado ahí?», sentenciando que «sin ti no soy nada». Por su parte, uno de los que más se emocionó con esta carta fue el enfermero que trabaja con él en su consultorio: «Me ha agradecido mucho que haya escrito eso», dijo.

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