«Emociones a flor de piel»: el lado b de la pandemia

El actual contexto ha afectado notablemente nuestra salud mental, por ende también nuestro comportamiento. En este marco, te acercamos algunas recomendaciones para que tengas presente en tu día a día
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Los contextos de crisis y pandemias afectan notablemente nuestra salud mental, por lo que se producen cambios en nuestro comportamiento. ¿Consideras que descansas cuando dormís? ¿Te irritan situaciones que antes no te afectaban? ¿Te aburrís más fácilmente? ¿La sensación de «tener miedo» es cotidiana? En este contexto, es necesario entender que tenemos emociones «normales» para esta situación. No son patologías.

“Lo que naturalmente se espera es que haya emociones. Hay que diferenciar trastornos de emociones que uno puede sentir, por ejemplo, el miedo a salir de casa en otras condiciones podría llegar a ser una indicación de depresión, en estas condiciones indica que el sujeto se está tratando de cuidar”, explica el licenciado José Alberto Muñoz, presidente de la Federación de Psicólogos de la República Argentina (FePRA), en diálogo con Hablando Claro

En relación a esto, aclara que emociones como la apatía, bronca, miedo, entre otras, “aparecen mucho más a flor de piel”. Esto no significa que haya una patología detrás.

“Es natural en función de la situación de pandemia. Son emociones que tienen distintas administraciones de acuerdo con las capacidades de los sujetos”, asegura. 

En este sentido, ante la aparición de estas emociones, el licenciado Muñoz recomienda no romper el lazo social, aunque exista la dificultad de encontrarnos en lo físico. Podes llamar y escribir a quien necesites, cuantas veces haga falta.

También, si presentas problemas al dormir, prestale atención y no te preocupes por ese desorden en el sueño ya que de a poco te irás ordenando. Lo importante es que puedas descansar, y sino hablá con alguien o intentá consultarlo con un psicólogo.

Asimismo, cualquier otro malestar que se presente, es importante que se lo puedas expresar a una persona cercana.

Además, para calmar el malestar, es importante también que manejes la información que consumís. Esto quiere decir que trates de ser cuidadoso y puedas dar espacios a la reflexión crítica respecto a esa información.

En la medida de lo posible, relajate y seguí haciendo las cosas que te gustan hacer, no te fijes varas tan altas de exigencia porque no hay ninguna obligación. Por eso, al espacio de ocio creativo, tratá de cuidarlo porque hace bien a la salud.

Con respecto a los niños, dales espacio para que se expresen a través del juego. En cuanto a los adolescentes, no te enojes con ellos, si la adolescencia sin pandemia es una época en el proceso del desarrollo del sujeto complicada, con pandemia más. Entonces, acompáñalos y respetá los espacios para que puedan expresar sus emociones.

Por último, debes entender que las emociones las expresamos como podemos y no como debemos, por ejemplo: una palabra subida de tono, un mal gesto, o una mala acción. De modo que es importante que las puedas trabajar con familiares cercanos.

Así como hablamos de los efectos en nuestra salud mental producidos por el actual contexto de pandemia, también es necesario conocer qué está pasando en el ámbito profesional. Es que en este marco, no sólo se ha visto afectado nuestro comportamiento sino que también se han modificado las maneras en que la salud mental es tratada profesionalmente.


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