Es ley, es nuestro

30 de diciembre del 2020 Argentina tiene aborto legal, seguro y gratuito para no morir. Abrazadas, unidas, organizadas e históricas

El cielo de Córdoba y del país se tiñen de verde con un viento sur que calma y a la vez revoluciona el flameo de los pañuelos verdes. Una vez más, la plaza es testigo de esta lucha que es por y para todas. Nos brillan los ojitos, nos miramos, nos reconocemos y lloramos emocionadas de saber que abrazamos la lucha por una injusticia social y la hicimos ley.

Más temprano que tarde salimos de la oscuridad, dejamos el perejil, las perchas, las agujas de tejer, las falsas peritonitis en las clínicas privadas. Dejamos de ser objeto de debate social y clínico porque ya no hay que explicar qué razones tenemos.

Ya no seremos criminalizadas. Ninguna mujer irá presa por abortar. Tampoco habrá que contar centavos -en el mejor de los casos-buscando un lugar «seguro» porque hoy el acceso es para todas las personas gestantes.

No promocionamos al aborto, ni obligamos a abortar a nadie. Simplemente, es un hecho que sucede. Por eso es urgente la necesidad de un Estado que regule, que garantice el acceso a la salud pública y que deje de mirar para otro lado.

No importa si sos católica o no, si fuiste a una escuela de monjas o a una pública, cuando decidís no continuar un embarazo la decisión está tomada. Sin embargo, cuando no hay autonomía para elegir, la maternidad es una imposición tortuosa.

La opción de abortar en la clandestinidad existe desde tiempo inmemorables, o me van a decir que no sabían quiénes y en dónde hacían el procedimiento en el pueblo. Sí, dejemos la hipocresía de lado. Todas, de adolescentes, escuchamos esa información que pasaba de generación en generación, casi como una leyenda de pueblo. Aunque claro, siempre fue un pacto secreto.

La brecha entre la que tiene dinero y la que no lo tiene se ve en la muerte. La encrucijada perversa: ir presa o morir en la oscuridad. Esta es la urgencia de la que tanto hemos hablado.

Hoy 30 de diciembre del 2020 miles y miles de mujeres lloramos, nos emocionamos y levantamos los pañuelos para gritar que ES LEY. El Senado escuchó y entendió que era momento de dejar la hipocresía de lado y garantizar el acceso a la salud.

Por las que murieron, por las que están presas. Por las niñas que serán niñas, no madres.

Por nuestras abuelas-obligadas a parir hasta el último momento-, por nuestras hermanas, por cada una de nosotras que abrazamos una injusticia y la convertimos en ley.

HOY EN ARGENTINA SE ACABÓ LA CLANDESTINIDAD. HOY, YA DECIDIMOS SOBRE NUESTROS CUERPOS.

Gracias a esas mujeres que nos enseñaron que la lucha es entre todas y que es colectiva. Gracias por sacarnos de la cabeza los cánones impuestos por las creencias religiosas. Gracias por abrazarnos a la idea de que es posible vivir sin pedir permiso. Gracias por hacernos entender que la maternidad será deseada o no será.

Este es el principio del fin.

«Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir».

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Carla Ludueña Francetic

Lic. en Comunicación Social

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