A 106 años del fallecimiento del Cura Brochero

Un 26 de enero de 1914, fallecía José Gabriel Brochero, el "cura gaucho" que dedicó su vida al cuidado de quienes más lo necesitaban

Un nuevo 26 de enero nos encuentra recordando el fallecimiento del Cura Brochero, el primer santo argentino recordado por sus numerosas obras de bien hacia los más carenciados.

El nombre del cura gaucho era José Gabriel del Rosario Brochero. Nació en el seno de una familia campesina en Carreta Quemada, Santa Rosa de Río Primero, el 16 de marzo de 1840. Fue el cuarto de diez hermanos, hijos de Ignacio Brochero y Petrona Dávila.

Fue ordenado sacerdote el 4 de noviembre de 1866, desempeñando su ministerio sacerdotal en la catedral de Córdoba. Brochero se destacó por su entrega en la asistencia de los enfermos y moribundos de la epidemia de cólera que azotó a la ciudad de Córdoba. En 1869, partió de la capital para hacerse cargo del departamento San Alberto, hoy conocido como el valle de Traslasierra, con sede en la localidad de Villa del Tránsito -que desde 1916 lleva su nombre-.

Allí, construyó iglesias y capillas con sus propias manos, levantó escuelas y abrió caminos entre las montañas, animando a los pobladores a acompañarlo. Entre algunas de sus tantas obras, se cuentan:

  • En 1869 concluyó la obra de la iglesia de San Pedro iniciada en 1867 por el presbítero Francisco Aguirre.
  • Concluyó la antigua iglesia de Villa del Tránsito y la reconstruyó en 1902 luego de que un tornado la dejara sin techo en 1896.
  • Construyó la iglesia de San Vicente en 1872.
  • Construyó la antigua iglesia de Las Rosas en 1872.
  • Construyó la iglesia de Ciénega de Allende en 1882.
  • Acondicionó la antigua iglesia de Nono.
  • Construyó la parroquia de Panaholma, Córdoba, la cual fue su última obra.
  • Construyó la Casa de Ejercicios Espirituales de Villa del Tránsito, inicia las obras en 1875 y en 1877 se dieron las primeras clases. La Casa de Ejercicios fue declarada monumento histórico nacional el 9 de mayo de 1974.

Brochero se entregó por entero a una de las zonas por entonces más aisladas y carentes de recursos materiales de la provincia de Córdoba. Ayudó a los pobres y alejados, a quienes buscó solicitadamente para acercarlos a Dios y sacarlos de la pobreza. Todo lo hizo con los medios con que él mismo contaba, a lomo de mula primero, y de caballo después.

Como consecuencia de convivir con enfermos de lepra, compartiendo inclusive el mate con ellos, el Cura Brochero contrajo este mal. Quedó sordo y prácticamente ciego y, el 5 de febrero de 1908, entregó formalmente el curato del Tránsito y se radicó en Santa Rosa de Río Primero con sus hermanas.

En 1912, decidió regresar a Villa del Tránsito a terminar con su última promesa: el ferrocarril que aún no había podido concretar. Ese año se entrevistó con Hipólito Yrigoyen, para interesarlo en la construcción del ramal Soto Dolores, aunque falleció sin poder ver su sueño realizado.

Por pedido de sus feligreses, permaneció en Villa del Tránsito hasta su muerte, ocurrida el 26 de enero de 1914 en lo que hoy es el Museo Brocheriano.​ Tenía 73 años.

«Que mis albaceas me hagan hacer con algún carpintero de esta Villa, un cajón sencillo, para que algo gane con esa obra, y colocando en él mi cadáver sea enterrado en el suelo en cualquier punto de la calle principal de la entrada del cementerio actual», escribió Brochero en su testamento.

Actualmente, sus restos se hallan en el Santuario Nuestra Señora Del Transito, de Villa Cura Brochero. Aunque, en mayo pasado, el municipio de Villa Santa Rosa presentó una nueva ordenanza que le permitiría dar el primer paso para cumplir con los deseos de José Gabriel Brochero de que sus restos descansen en la villa que lo vio nacer.

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