Aislamiento y folclore desde China: la historia de dos argentinos

Llegaron en diciembre y sólo pudieron mostrar su arte menos de un mes. En primera persona, nos cuentan cómo fue la cuarentena en el país donde se formó el virus

Si bien la llegada del Coronavirus a la Argentina implicó una transformación total del funcionamiento del país y de todos sus habitantes, el beneficio fue que, algunos meses antes, del otro lado del mundo ya habían descubierto de qué virus se trataba y las medidas para prevenirlo que se vienen replicando en nuestro país.

Así fue el caso de China, donde el virus apareció por primera vez en diciembre del año pasado, de allí comenzó a propagarse por todo el mundo, y ahora el país asiático vuelve de a poco a la normalidad. Pero, ¿Cómo sucedieron los hechos? ¿Qué medidas tomó el gobierno? ¿Cómo lo vivió la población? ¿Qué significa la «salida transitoria» de la cuarentena?

En diálogo con Hablando Claro, bailarines argentinos que arribaron a China a fines de diciembre y aún continúan allá, nos cuentan su experiencia. Son ocho jóvenes de diferentes provincias que integran la compañía Sunkku Gaucho y se radicaron en Shenzhen, Guangdong, al límite con Hong Kong, el pasado 27 de diciembre.

La llegada del coronavirus

La idea era trabajar en el parque del gobierno, llamado Window of the World, pero sólo pudieron mostrar su talento menos de un mes, porque el 25 de enero, cuando China se encontró con el Covid-19, decidieron cerrar el parque.

«Nos mandaron a quedarnos en casa por 10 días y nos dijeron que podíamos salir a comprar si era estrictamente necesario, usando barbijos todo el tiempo donde hubiera mucha gente y cada vez que saliéramos al exterior», cuenta Laura Palomino, una de las directoras de la compañía, en un video para Hablando Claro.

La extensión de la cuarentena obligatoria

Tal como está sucediendo en Argentina en estas semanas, pasados aquellos 10 días de aislamiento en China, el 10 de febrero las órdenes cambiaron: los jóvenes debían quedarse en su casa 12 días más. Es que se estaba produciendo el pico máximo de contagios en el país.

Los bailarines, que viven en un barrio cerrado que congrega a una centena de artistas de todo el mundo que trabajan para el parque nacional, debieron hacer una compra grande en el supermercado y volver a su casa. Sin excepciones, quedaba terminantemente prohibido salir.

«Esos doce días adentro en febrero fueron terribles para todos nosotros, lo tomamos con mucho miedo, no sabíamos lo que estaba pasando. Nuestras familias empezaron a llamarnos para ver qué pasaba, llegaban las noticias del virus y los papas se asustaron mucho. A muchos del grupo no sólo les hizo mal el encierro sino que se asustaron mucho», sigue relatando Laura sobre su experiencia en el otro lado del mundo.

Mientras que el Gobierno Chino no brindaba mucha información, la sociedad hacía caso «sin que se lo tengan que decir dos veces». Todos los barrios eran vigilados por drones, las compras sólo se podían hacer por internet, quien no cumplía con las reglas iba preso y quien presente síntomas era aislado de inmediato y llevado al hospital.

Los bailarines explican en el video que «simplemente teníamos que esperar, era lo único que sabíamos. Y nos fuimos enterando mediante las redes sociales lo que iba pasando en realidad».

La salida transitoria del aislamiento

Después de esos doce días de aislamiento, «nos dejaron empezar a salir al patio, de a poco, a hacer ejercicio y tratar de movernos pero sin salir a la ciudad ni para hacer las compras». Recién el 27 de marzo pasado, después de casi 60 días adentro de casa, les habilitaron comenzar a salir.

«Volvimos a salir con normalidad pero el Gobierno dispuso que se haga por sectores, con un protocolo a seguir: en todos los locales nos toman la temperatura para entrar y salir, también cuando salimos del barrio nos controlan, tenemos que llenar planillas y escanear códigos».

Desde el fin de semana santa, los bailarines comenzarán a trabajar de nuevo pero sus órdenes vuelven a cambiar: «los escenarios van a ser al aire libre y sin contacto con el público, manteniendo distancia». Sin embargo, recuerdan que China aún no abrió las fronteras y no permite que nadie circule largas distancias dentro del país.

Un mensaje para los argentinos

«Creo que los argentinos están en ventaja porque nosotros no sabíamos qué virus nos estábamos enfrentando. Ustedes tienen la buena suerte de que ya les llega la información de cómo se fue dando de este lado del mundo, y creo que las medidas del gobierno son exactas, que hicieron muy bien en estar aislados», comienza a decirles Laura desde el otro continente a sus amigos y familiares argentinos.

Y agrega: «Les pido que respeten la cuarentena, que respeten al otro y que trabajen en conjunto, eso los va a ayudar muchísimo para bancar todo esto»

Desde su experiencia, admiten que «el aislamiento les va a ser un poco difícil», pero sin embargo, «se puede seguir adelante».

«Si nosotros estuvimos 60 días adentro, ustedes van a poder tranquilamente»

Aún sin poder creer lo que vivieron encerrados y del otro lado del mundo, cuentan que «estando lejos de casa pasamos por todos los estados de ánimo», y, un poco más tranquilos, agregan: «Tenemos mucha fe de que todo va a estar bien tomando los cuidados necesarios».

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