Cleo, la perra cordobesa que ayuda en una fundación para niños con discapacidad

La golden de cuatro años fue entrenada desde que tenía pocos meses para trabajar en la Fundación Senda Azul de la ciudad de Córdoba. "La interacción espontánea entre el niño y el animal logra objetivos que los profesionales tardamos un año para lograr"

Cleo es una Golden retriever de cuatro años, y desde que tenía pocos meses empezó a trabajar en terapia e intervenciones asistidas con animales. Su historia es digna de ser contada en el marco del Día Mundial del Animal, ya que es un ejemplo de todo lo que pueden ayudar a los seres humanos.

En diálogo con Hablando Claro, el veterinario Omar Robotti, entrenador de Cleo, relató cómo llegaron a la Fundación Senda Azul, organización sin fines de lucro de la ciudad de Córdoba que trabaja desde hace casi 20 años con niños y jóvenes con discapacidad intelectual y otros trastornos agregados.

«El destino o el universo nos juntó por casualidad», comienza relatando primero sobre su encuentro con Cleo, su perra familiar y compañera de trabajo, y segundo sobre su inicio en la Fundación Senda Azul.

Omar descubrió su vocación siendo veterinario de la División Canes de la Policía de Córdoba. Allí se formó y comenzó a idear el proyecto de utilizar la ayuda de los perros para realizar terapia asistida en seres humanos. Al poco tiempo conoció la Fundación, y desde ese momento no deja de sorprenderse y emocionarse con la relación de mutua ayuda animal-humano.

«Para mi esto es sumamente placentero, es muy emocionante. Esto de la pasión desde la profesión. Soy un convencido de que el médico veterinario se tiene que animar a hacer otras cosas, no solamente atender desde el campo, un consultorio, sino a formar estos equipos multidisciplinarios», reflexionó.

Para Omar, «los perros son nuestros co-terapeutas en la Fundación, parte fundamental del equipo, sin ellos no podemos hacer el trabajo. Ellos hacen la magia, y el equipo de profesionales los guiamos con distintas actividades. Es algo muy misterioso ver como al perro se le ocurren cosas, como resuelve cosas, como el niño se obnubila y se transporta a otro mundo estando con ellos realmente es muy emocionante».

«A los que trabajamos en la Fundación nos gustan mucho los animales, y decidimos incorporar esta terapia desde hace varios años»

En diálogo con Hablando Claro, Soledad Martín, la presidenta de la Fundación Senda Azul y coordinadora general del Centro Educativo Terapéutico de la misma, describió cómo surgió el proyecto de terapia asistida con animales.

«Dentro del centro educativo terapéutico, en el que se trabaja con niños y jóvenes de entre 5 y 30 años, siempre vamos buscando distintas maneras y caminos para la estimulación y el desarrollo de los chicos», detalló la representante de la fundación con más de 20 años de trayectoria.

Añadió que, en esa búsqueda, se encontraron con que «muchos de los que trabajamos acá también tenemos afinidad con el trabajo con animales, nos encantan los perros». Por lo que decidieron incorporar al Centro Educativo el área de terapia asistida con animales, «donde hacemos caninoterapia específicamente». Actualmente no solo trabajan con Cleo, sino también con Zoe y Lola, pertenecientes a la División Canes de la Policía de Córdoba.

«Tengo dos pasiones en mi vida. Una el contacto con las personas, mucho más con personas con discapacidad, y otra los perros. Entonces siento que poder aunar en una misma actividad este amor profundo es una de las cosas más gratificantes y plenas que he podido hacer», reflexionó Soledad.

«La interacción espontánea entre el niño y el animal logra objetivos que los profesionales tardamos un año para lograr»

Carmen Bujon es licenciada en psicología y una de las integrantes del equipo técnico que lleva adelante la terapia asistida con animales. Describió a Hablando Claro cómo es la interacción entre el niño y el animal, y cómo ayuda a lograr los objetivos.

«Primero hay que buscarle la vuelta para que el vínculo no sea forzado. El equipo técnico evalúa al niño y luego determina cuáles son los objetivos a trabajar. Después el equipo de la terapia asistida de animales diagrama actividades para cumplir los objetivos con el perro como intermediario».

Las actividades con los perros son variadas. Grupales, individuales, largas, cortas, de juegos, de paseos, de relajación y movilidad, de sociabilización. «Siempre es un juego lo que se propone, dentro de esto estimulamos el aprendizaje, y siempre procuramos que el vínculo niño-animal nunca sea forzado».

«Es una práctica innovadora y el animal aporta algo a la terapia que cualquier otro elemento que nosotros queramos utilizar no lo aporta», admite la psicóloga, aún sorprendida con el beneficio de incluir animales en la terapia.

Encontrarse con un animal en medio de un consultorio

Omar, Soledad y Carmen coinciden en que lo más emocionante es cuando un niño llega a la Fundación esperando otro simple chequeo médico, y se encuentran con algo distinto. Con un animal, un amigo y un compañero que los desestresa, los quita de la rutina y de la frialdad.

«Ahí está lo rico de esta terapia. Son chicos que vienen con una historia muy cargada desde lo clínico, desde bebés con consultas médicas, estudios, profesionales. Pero de repente aparece este perro que les lenguetea hasta la cara y ya se lo compró».

Además de ser algo placentero, gratificante y divertido para los pacientes, para el animal y para los profesionales, esta terapia permite integrar un poco de naturaleza en medio de un consultorio donde todo es artificial. Una vez más, los perros demuestran su fieldad, inteligencia y ayuda desinteresada a la sociedad.

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Lic. en Comunicación Social- Facultad de Ciencias de la Comunicación- Universidad Nacional de Córdoba

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