Cómo se adaptan los adultos mayores al uso de la tecnología en pandemia

Desde el resguardo de sus casas, han tenido que aprender a utilizar los diferentes aparatos tecnológicos para comunicarse con su familia

En los últimos años, el mundo tecnológico ha tomado un gran impulso que se ha intensificado aún más desde que comenzó la pandemia. Todos los tramites, los pagos, las comunicaciones y estudios se realizan a través de una pantalla. Internet y tecnología son las palabras más usadas en los tiempos que corren.

Desde el inicio de la cuarentena en Argentina, los adultos mayores, el grupo más vulnerables al Covid-19, debieron resguardarse en sus hogares, dejando atrás sus actividades y enfrentándose a un nuevo estilo de vida desconocido y dificultoso, que los obligó a hacerse amigos de la tecnología.

Omar Bordicio tiene 80 años y vive en la localidad de Santiago Temple. Él y su esposa tuvieron que dejar de ir al Centro de Jubilados, abandonando así los distintos talleres que este ofrecía, para refugiarse en casa. “Don” Bordicio, como es más conocido en el pueblo, cuenta que le cuesta muchísimo utilizar los aparatos tecnológicos, ya que muchas veces se olvida de todos los pasos a seguir.

Según él, es una muy buena herramienta, pero muy difícil de usar. “Mis nietos me ayudan a escribir los mensajes de Whatsapp, o de Facebook. Ellos me ayudan a hacer videollamadas a través de Zoom con mis otros hijos y nietos que están lejos”.

Don Bordicio agradece las posibilidades de la tecnología, porque de esta manera pudo conectarse con parientes que tiene en el extranjero, pero dice que no la seguirá usando como un estilo de vida después que termine la pandemia. «Solo lo justo y necesario», dice y agrega que “no hay nada mejor que una buena charla cara a cara compartiendo un matecito de por medio”. Todo eso que antes se podía y que por esta pandemia dejamos de hacer.

Por otro lado, Rita Fisore de 68 años, también de la localidad de Santiago Temple y compañera de “Don” Bordicio en el Centro de Jubilados, cuenta que utiliza mucho la tecnología. Hace trámites, paga la luz, realiza videollamadas por Zoom con sus hijas y nietos con distintas aplicaciones. A ella también le enseñaron sus nietos y anotó todo paso por paso para no olvidarse.

Rita a veces se anima incluso a hacer compras por internet, aunque dice que prefiere que «esas cosas» las hagan sus hijas porque no entiende mucho y tiene miedo. Pero el miedo no es solo de ella, sino de todos los adultos mayores, debido a que para ellos es algo nuevo y desconocido.

Ambos, tanto Rita como Don Bordicio coinciden que están esperando ansiosos volver a sus vidas como antes que, si bien es una buena herramienta, pero se pierde el contacto estrecho, los besos, los abrazos, las salidas al centro, el compartir distintos momentos.

Por Fernanda Bandin

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