Cuando el dolor se imprime en la carne, el amor salva

Cuerpos sin proyectos que piden ayuda, desbastados por una enfermedad que va de la mano con los patrones sociales de la belleza y una lucha despiadada contra los esfuerzos de supervivencia del cuerpo.
Foto: Campaña brasilera de la agencia Star Models: "No sos un figurín"

Un ejemplo de vida que nos hace pensar sobre las patologías alimentarias, enfermedad tan común pero que nadie entiende. Enfermedad que desmorona un cuerpo. Enfermedad que desmorona una familia entera. Enfermedad que cuando no fue tratada, mató a muchas. Enfermedad seria y difícil que cruza transversalmente la vida social, emocional y física de quien la padece.

Tatiana:

Tiene 19. A los 15 sus padres, en contra de su voluntad, la llevaron a la Fundación Centro porque veían conductas poco saludables en su alimentación. Le detectaron bulimia. Hoy, cuatro años después, Tatiana está en pre-alta y, con una voz firme y segura, nos comparte su experiencia y en ella podemos reflejar un ejemplo de superación:

  • El ingreso no es fácil. Llegar con las energías nulas por no comer, cansada y con el cuerpo pidiendo ayuda. En su gran mayoría a quienes entran se les profundiza el mal humor. Su familia no entiende mucho y viene de un sufrimiento inmenso, vagando entre médicos clínicos y nutricionistas que poco pudieron hacer. Llegar a un lugar enojada con ella misma, con el mundo, con su culpa.

    Foto: Campaña brasilera de la agencia Star Models: «No sos un figurín»

“Me acompañaron mis papás, los odié. Cuando entré, entré cerrada, negando lo que tenía. Enojada conmigo, pero lo transmitía mucho afuera. Insegura, sin animarme a hacer las cosas que a mí me gustaban, siempre complaciendo a los demás”

“Tenía muchas mañas, muchas dietas, pasaba muchas horas sin comer y al comer ocultaba la comida. Si comía, hacía mucho ejercicio físico o vomitaba para compensar, porque me sentía realmente mal”

“El cuerpo lo tenía contracturado. También por el mismo malestar psicológico, cuando uno está mal, todo está mal”

“Todo regía por mi cuerpo, las ideas, que me quedara bien la ropa, que los que me miraran me digan linda, tenía que estar perfecta”

“Con mi familia fue difícil, me alejé mucho. Tengo dos hermanos más chicos, que en ese momento no nos hablábamos. Yo, como la mayor, debería haber dado el ejemplo”

“Mi hermana me dice que yo la odiaba antes porque la ignoraba. Y era así. Para mí no era importante la familia ni nada que no fuera superficial. Era como una muñeca de plástico”

“Me enfermaba todo el tiempo, se nota en el pelo seco, las uñas, la piel, se genera un círculo. Uno no come y no se nutre, se enferma, y eso te hace estar más de mal humor. El hecho de querer estar siempre perfecto te genera mucho estrés”

“Había días que me levantaba y quería cambiar, ponerme las pilas, hacer las cosas bien. Terminaba frustrada, uno realmente se acostumbra a ese círculo y se siente muy culpable por comer. Me castigaba, creía que no me merecía estar bien”

“En ese momento mi proyecto dependía del otro, mis expectativas no eran mías. No tenía proyectos personales”

  • El tratamiento es una apertura hacia ella misma. Es volver en sí. Después de tiempo largo sin encontrarse, o perdiéndose para no encontrarse. Es encontrar a gente como ella. Tan loca como ella. Tan astuta y manipuladora. Tan débil. Tan triste. Tan dolorida. Perdón, no es encontrar gente, es verse al espejo y definirse, criticarse, apoyarse, acompañarse, mimarse, escucharse. Es entender que no todo lo que ven los demás es un cuerpo.

    Foto: Campaña brasilera de la agencia Star Models: «No sos un figurín»

“La terapia grupal es lo que más me ayudó. Me encontré con gente que hizo lo mismo que yo, que ya lo superó. Saben qué cosas preguntarte. Si no sos sincera, se dan cuenta”

“Uno cuando entra tiene mucho miedo de lo que va a decir, cree que nadie más hizo las cosas que uno hizo, dice ‘uy, estoy re loca’. Pero después te das cuenta que es algo que a muchas personas le pasó, y eso te hace sentir acompañada”

“Sentir que te entienden, te da fortaleza y te motoriza”

“El otro día, en un entrenamiento, algo que me quedó es el susto de los padres. No saben qué hacer. Yo los veo angustiados. Pensar en mis papás en el momento en el que entré, me parte en dos”

“Por más irritable que nos pongamos, hay límites y cuidados por parte de nuestra familia que necesitamos. Y si me recuperé es gracias a eso. Si no me hubieran puesto los límites que me pusieron, creo que ni siquiera estaría acá”

“A veces llegamos a hacer cosas muy extremas y no nos damos cuenta. Necesitamos de esos límites para no volver al círculo”

“Empecé a construir mis propios proyectos, en unos meses empiezo a estudiar diseño gráfico, empecé a trabajar, me animé a hacer cosas con seguridad”

“La enfermedad me ayudó un montón para crecer como persona. Pude volver a ser de cierta forma e incluso mejor, porque uno cuando va  haciendo el tratamiento, se va superando. Tal vez, si no me hubiera enfermado, no superaba muchas cosas”

“Ahora soy mucho más fuerte y segura de mí misma y la forma de vida se me modificó al mil porciento, más que nada con mi familia”

“Tengo una energía que nunca pensé que iba a volver a tener, creí que era irrecuperable”

“De esto se puede salir si no tenés miedo, estas firme y persistis”

Hoy, habiendo sentido en carne y hueso el dolor inmenso que causa la bulimia, Tatiana está dispuesta a continuar con su vida. A creer en ella. A explotar al máximo el potencial que la enfermedad le obstaculizaba. A crecer. Cuando le preguntamos qué le diría a una chica de 15 años, que está sufriendo lo que ella ya sufrió, contestó:

“Les diría que hay cosas más importantes. Que no todo lo que ven los demás es un cuerpo. A mí me hubiera gustado que me digan que crea en mí. Todos tenemos mucho potencial adentro y por ahí se destruye toda la seguridad o herramientas que uno tiene para sacarlo. Si uno está en plena enfermedad, le recomiendo dejarse ayudar y hablar, no guardarse nada”

“Es muy importante darse cuenta de lo peligroso que puede llegar a ser. En la vida se pueden hacer cosas tan lindas, por ahí es normal que hayan momentos difíciles, pero siempre se puede salir”

 

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Entrevistas

Lic. en Comunicación Social- Facultad de Ciencias de la Comunicación- Universidad Nacional de Córdoba

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