El laberinto de la identidad: «hay verdades para las que no hay edad»

En el Día Nacional del Derecho a la Identidad, la lucha de la trejense Magalí Salomón Gaido

Un laberinto es inicialmente un lugar confuso, ambiguo, e incierto. Por momentos resbaladizo y oscuro, hasta que empezamos a recibir pistas o una especie de instrucción para salir de él. La historia de Magui comienza en su adolescencia, según sus memorias.

«A mis 15 años, una necesidad inmanejable de conocer mi origen se apoderó de mis días», escribe bajo el título: Un bien tan preciado como identidad. La periodista y locutora, oriunda de Obispo Trejo, decidió contar su historia y desde Hablando Claro la queremos retomar en el Día Nacional del Derecho a la Identidad.

El año pasado, por primera vez en su vida, contó públicamente su historia personal. Fue en el diario La Voz -nada más y nada menos- y su objetivo principal fue derribar mitos en torno a este tema. En la Argentina y en el mundo, se multiplican los casos que, de una u otra forma, atentan contra el derecho a la identidad.

Magalí no fue apropiada ni adoptada, las dos principales hechos que por lo general se nos vienen a la cabeza cuando pensamos en la palabra identidad. Ella, como muchas otras personas, es hija de madre soltera y también luchó para buscar su origen.

«Supe desde siempre que mi papá, por las razones que fuera, no estaba preparado para tener hijos», escribe en otro pasaje de su columna, y agrega: «mi madre me crió llena de buenos sentimientos y repitiéndome a menudo que él no la había elegido a ella, y que eso no significaba que no me hubiese querido a mí».

Madre e hija

Cuenta a Hablando Claro que, por diferentes circunstancias de su vida, tuvo varios apellidos, «situación que me generó muchos contratiempos burocráticos». Cuando tenía 7 años, su madre se enamoró de Nico, un hombre que la quiso tanto que hasta adoptó legalmente a Magui, quien dejó de ser para el Estado, una hija de madre soltera.

Siete años más tarde, su madre se divorció y ella siguió un tiempo más con el apellido de Nico. Luego se lo cambió, no porque haya tenido algo malo para decir de él, sino porque a los 15 años una necesidad imperante de conocer su verdadera identidad le revolvió la vida.

Y los interrogantes comenzaron a darle forma al laberinto: ¿Por qué mi papá pasó 16 años sin querer saber de mí? ¿Estaré haciendo algo que no le gusta? Pero si no me conoce. ¿Alguien le contará si me va bien o mal en la escuela? Y a partir de este momento, viviría los nueve años más intensos de su vida.

Análisis de ADN, audiencias, trabas, impugnación de apellido, desconocimiento y luego reconocimiento, fueron sólo algunas de las sucesivas situaciones que vivió a lo largo de todo el tiempo en el que decidió luchar por su verdadera identidad. El desahogo, como lo dice ella, y la luz llegó al laberinto en noviembre de 2014, cuando tuvo en las manos el documento que decía Magalí Salomón Gaido.

Una historia que merece reconocimiento y nos enseña que cualquier situación se desdramatiza con la información suficiente: «haber sabido desde siempre cómo eran las cosas generó en mí la naturalidad suficiente para entender sin juzgar, para crecer sin victimizarme, para sentirme amada sin sentir vacíos», relata Magui en su columna, dejando en claro que los complejos con la identidad se pueden superar cuando se entiende que «hay verdades para las que no hay edad».

Pero la historia no termina ahí. Después de hacer pública su historia, Marcelo Núñez apareció en su vida. Se trata del conductor del programa Buscando el Origen (BOE), que se emite por Radio Continental Córdoba todos los miércoles y aquel episodio en el que leyó su historia y la invitó a su programa para que la compartiera con la audiencia, algo empezó.

Tal y como su nombre lo indica, el programa radial está destinado a la búsqueda del origen biológico de las personas, tanto a hijos que han sido apropiados, como a padres y madres a los que les robaron los hijos al nacer. Tiempo después de la visita de Magalí, necesitaron una persona para que se sume al programa y, gracias a recomendaciones y la buena onda que había quedado, la llamaron a ella. «Inmediatamente dije sí», nos cuenta emocionada, porque creyeron y confiaron en ella.

Para Magalí, Buscando el Origen llegó a su vida en el momento más oportuno, «con todas mis ganas de hacer radio acumuladas y con la alegría de poder formar parte de un proyecto en el que creo». El programa que tanto ayudó y ayuda a reencontrar padres e hijos, fue reconocido a nivel nacional con un Martín Fierro Federal en el rubro servicios, porque definitivamente es un servicio.

Magalí y Marcelo Nuñez

Mirá también:

Categorias
Entrevistas

NOTAS RELACIONADAS