Un vecino de Río Primero en la Caminata del Peregrino

A cinco años de la canonización del Santo, un peregrino nos cuenta sobre la travesía de montaña
Imágenes de la primera caminata del peregrino en 2013

Este sábado se está llevando adelante la Peregrinación en Homenaje al Santo Cura Brochero, una caminata de montaña de 28 kilómetros de fe. El camino, conocido como «Camino del Peregrino», parte del paraje Giulio Cesare y llega hasta Cura Brochero. Muchos fieles se congregan a la peregrinación que lleva su quinto año, y casualmente esta vez coincide con la fecha de canonización de Gabriel Brochero, el cura gaucho.

Federcio Schneider (52) es un rioprimerense que concurre a la peregrinación desde aquella primera vez allá por el 2013. En entrevista con Hablando Claro nos contó cómo se prepara para este día tan especial.

«Primero físicamente, porque es un esfuerzo físico. Es por montaña, no es en llano. Es trepar y bajar, es un camino agreste. Es el camino que usó el cura para transitar con mula, para llegar hasta el mismo pueblo de Cura Brochero, o sea que tiene sus dificultades. Y segundo emocionalmente  y con mucha fe, porque realmente es la fe que no mueve a hacer semejante travesía».

Federico nos cuenta que comenzó la caminata porque un amigo muy cercano lo invitó, y la experiencia le gustó mucho así que decidió repetirla. Y si bien asegura no tener un buen estado físico, ya que como él mismo dice no ejercita demasiado, Siempre llega, y llega bien.

«No se nota al último tanto la caminata porque la mente esta puesta en otra cosa, nuestra finalidad es otra. No solamente fijarnos si nos cansamos o si nos duelen las piernas, es la fe. Es algo inexplicable. Siempre pedimos al cura Brochero que por su intercesión, al santo Gabriel, que por su intercesión nos ayude», nos cuenta Federico.

La caminata comienza a las 10 de la mañana, y termina alrededor de las seis de la tarde. Federico, junto a un grupo de unos diez amigos, viajan juntos el día anterior para hacer noche en Cura Brochero. Los peregrinos parten desde el paraje Giulio Cesare, en el Cóndor Copina, y llegan hasta el pueblo Cura Brochero. Hay asistencia de colectivos ante la posibilidad de no poder seguir, y se realizan seis paradas cada cinco kilómetros.

«Es una caminata en comunidad, nadie camina solo, nadie se atrasa, todos caminamos juntos. Es una comunidad y llegamos todos juntos, nos acompañamos en el camino».

El pueblo entero espera a los peregrinos, que cada año han ido agregándose y animándose también a realizar el desafío. Se calculan que están participando de la peregrinación unas cinco mil personas. Llegar al pueblo es «una fiesta», como nos cuenta Federico, una fiesta no sólo del pueblo, sino «para el alma, para uno mismo. Es una inyección de fe».

«El santo Gabriel Brochero fue una persona digna a seguir por su ejemplo. Y algo más hay en mi historia: mi esposa es de apellido Brochero y mi finado suegro tenía un parentesco, algo lejano, pero parentesco con el cura Brochero, pero fueron simples coincidencias».

Coincidencias o no, Federico transita el Camino del Peregrino con mucha fe, como muchos de los fieles que se congregan para homenajear al Santo. Un santo bien nuestro que hoy mundialmente representa a la región.

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