El encantamiento en las redes sociales: entre lo que somos y lo que «tenemos» que ser

Una idea invisible de que la belleza es de una manera y no puede ser de otra: cuerpos delgados, cutis perfecto, nariz respingada. En este pensamiento dominante, principalmente las mujeres somos las más afectadas.
La imagen de la izquierda es una foto original de la actriz Alba flores, Nairobi en La Casa de Papel. A la derecha, es la misma imagen pero fue editada su nariz.

Formamos parte de una sociedad atravesada por la imagen estética, en la que -principalmente las mujeres- debemos cumplir con determinados patrones de belleza que se nos imponen como modelos identificatorios. Es decir, somos bellas si correspondemos con el ideal de belleza impuesto por el mercado. Desde la nariz hasta las uñas, a lo largo y a lo ancho nuestros cuerpos, todo debe encajar para formar parte de ese ideal.

Sin embargo, en la actualidad observamos que se intenta «romper» con estos modelos pero -hasta ahora- continúan latentes, y mucho tiene que ver el rol que cumplen las redes sociales. Redes que se vuelven propagadoras y reproductoras de estos prototipos.

En su mayoría, las jóvenes son quienes más reciben estos «pantallazos de belleza ficticia«. Basta detenerse a leer comentarios en Instagram o Twitter. En este sentido, un caso que se volvió viral días pasados, nos llamó poderosamente la atención.

“De verdad estoy impresionada con el cambio que puede hacer una rinoplastia, la nariz hace a la cara totalmente”. Y lo acompañan dos imágenes, la primera es una foto original de la actriz Alba Flores, conocida por su personaje de Nairobi en La Casa de Papel, y la segunda es la misma foto pero está editada su nariz.

Al reflexionar al respecto, vemos la necesidad de entender que la belleza hegemónica refiere a la dominación de una idea invisible de que la belleza es de una manera y no puede ser de otra: cuerpos delgados, cutis perfectos, nariz respingada, y una interminable lista. Este pensamiento impulsado por el mercado, traspasa a toda la sociedad y se ve reflejado, principalmente, en las redes sociales.

No podemos conocer con certeza la intención de este tweet, capaz que no es con mala intención, pero sí podemos afirmar que desencadenó la representación de estereotipos referidos al ideal de ser una «mujer bella». Esto generó una incomodidad en muchas personas, más precisamente en chicas adolescentes que están creciendo, experimentando y que inconscientemente, sienten que deben ser “parte de” esos modelos hegemónicos. Si no sos de esa manera, estás excluida.

Por más que se esté intentando «romper» con esos modelos hegemónicos de belleza, los cánones ya instalados siguen afectando cada vez más a chicas más pequeñas. Y aquí es donde las redes sociales se presentan como el principal factor reproductor: con la gran contaminación de información, hoy está todo aún más sensibilizado.

No estamos demonizando a las redes sociales, antes los patrones de belleza podían verse únicamente en la televisión o medios gráficos como revistas y diarios. Algunas queríamos pertenecer a ese mundo, ser como la modelo de rostro angelical y cuerpo delgado de tal publicidad. Y lo veíamos como algo casi imposible.

Pero en la actualidad, el gran acceso que hay a más información y a más personas,  muestra lo contrario. Vemos que ya no es sólo la modelo de la revista que refleja ese modo de ser bella, sino que también personas de nuestros ámbitos. Instagram, en mayor medida, es un claro ejemplo de reproductor de este patrón: se busca más likes, para esto las imágenes deben ser hermosas y por ende nosotras también.

Sabemos que la belleza es subjetiva, que depende de cada quien, pero nos seguimos sintiendo mal al compararnos con otras mujeres que sí se acercan a lo hegemónico: «¿Cómo hago para tener esa cara? ;¿Por qué ella es linda y yo no?». Esto es así porque continúa latente el concepto de belleza como algo objetivo, como algo que es de una manera y no puede ser de otra. Sí, continuamos bajo el hechizo de encantamiento.

Las redes sociales -en algunas representaciones- permanentemente nos muestran cómo tenemos que ser y qué tenemos que hacer para pertenecer. El tweet sobre Alba Flores, es sólo una pequeña muestra de cómo nos comportamos bajo estos cánones.

Para desencantarnos comencemos a romper las reglas de la belleza hegemónica, le quitemos el espacio que tienen en las redes sociales, y nos hagamos presentes así tal cual somos. Esto ya se está dando, y es el principio de un largo camino de desencantamiento.

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