Intrusas en el pueblo

La nueva ola de mujeres se agrupa en las pequeñas localidades del interior y hacen historia con la primera marcha en Monte Cristo

Hace apenas una semana, mujeres y disidencias vivían un día histórico en Monte Cristo donde tomaron las calles y los espacios de la ciudad para imprimir la lucha en contra de la violencia machista. En el marco del 8M, día en que se conmemora el día de la Mujer Trabajadora, las luchas por los derechos sociales, laborales, políticos y económicos de las mujeres siguen disputándose desde diversos lugares, todos los días del año.

En medio de un 8M sangriento que acumula más de 59 femicidios en los dos meses y días que lleva este 2021, a lo largo y a lo ancho de Argentina miles de mujeres se convocaron para visibilizar el hartazgo en torno a todas las vulneraciones de derechos, aunque fundamentalmente para alzar la voz en contra de los femicidios y pedir justicia por las que ya no están. 

El Círculo de Mujeres, la Colectiva Zonal y UDIR realizaron la convocatoria a la que asistieron más de 200 personas, y se convirtieron así, en el motor para marcar un antes y un después que, sin dudas, comienza a escribirse en la historia de los pequeños pueblos del interior. Además, otras agrupaciones como Colectiva Feminista de La Para, también realizaron una sentada en su propia localidad.

De paro

Parar en el interior implica romper el cerrojo y, al mismo tiempo, tomar la voz para reconocer y decir sin tapujos que en los pueblos también hay violencia. En los pueblos hay niñas, niños, adolescentes y mujeres víctimas de violación, en los pueblos hay niñas madres obligadas a parir el hijo de su propio padre. En los pueblos hay femicidios, también hay mujeres escondidas para que no las mate su pareja o su ex, hay personas LGTBI+ que sufren hechos terribles de discriminación; y hay periodistas silenciadas ante la publicación de estos delitos, porque hasta no hace mucho tiempo, estos eran inventos de las locas. Las denuncias nunca llegaban a ser tales, las historias de las víctimas iban a parar debajo de la alfombra, y se convertían en el relato colectivo – o mejor dicho- en el comentario del pueblo y la estigmatización sobre quien sufría algún tipo de violencia. Porque cuando se trataba del cuñado del intendente, el hermano del policía, del propio director de la escuela o del chico atleta que venía de jugar en primera, la escucha era sorda.

Acabar con la impunidad, visibilizar esta realidad y pedirle un cambio real a las autoridades; estos propósitos pueden resumir el paro de mujeres en el interior. Esta agrupación de mujeres termina con el romanticismo de los pueblos, con esa idea de quien llega y ve todo bonito y bueno, porque en los pueblos no pasa nada. Parar en el interior es gritar que hay mujeres organizadas y que ya se acabó el tiempo del silencio, a su vez es demostrar el hartazgo hacia la lógica patriarcal que vulnera los derechos de miles y miles de mujeres y disidencias. Las violaciones, ya no son ni serán un hecho privado y los femicidios no serán cometidos por pasión.

Abrazadas en el dolor

En nuestro país, en lo que va del año, más de 59 mujeres fueron asesinadas por un hombre, según el Observatorio Lucía Pérez. Es decir que hubo un promedio de un femicidio cada 30 horas y en consecuencia más de 55 niños, niñas y adolescentes se quedaron sin madre. Casi la mitad de los femicidios cometidos entre enero, febrero y marzo del 2021 fueron en la provincia de Buenos Aires, seguida por Córdoba y Santiago del Estero. El 29 por ciento de las víctimas ya había denunciado a su agresor con anterioridad. El 17 por ciento de los femicidios fueron cometidos por personas de las fuerzas de seguridad (policías, militares, servicio penitenciario, ya sean activos o retirados), y en el 37 por ciento de los ataques se emplearon armas de fuego, según el observatorio Mumalá.

En la marcha, mujeres llevaban fotos de las víctimas con sus nombres y se realizó un minuto de silencio por las mujeres asesinadas. Cabe destacar que se unieron al paro los familiares de Katherine Saavedra, la joven de Malvinas Argentinas que murió en el hospital hace pocos días a causa de una feroz golpiza que le propició su pareja, Brandon Ariel López Larrubia. También se recordó a Rosa Barberi, la mujer asesinada en Monte Cristo cuando tenía 34 años. Ella fue apuñalada por Alfredo Achával, su pareja.

El después de la marcha

Luego de una jornada de protesta, donde hubo lecturas de manifiestos, poesías, canto, baile y la versión propia de «Un violador en tu camino», aumentaron las denuncias por delitos sexuales en la Departamental Río Primero. A pocos días de marchar y leer en frente de la Comisaría de Monte Cristo una serie de peticiones, jóvenes, niñas y adolescentes sufrieron acoso por parte de un hombre que circulaba desnudo dentro de su camioneta. Al momento de realizar la denuncia, un efectivo propició un dicho desafortunado ante una de las víctimas: «debe ser un fantasma porque no podemos agarrarlo (…) al circular en su auto no podemos hacer nada». Dichos que luego debieron ser refutados por el sub comisario al mando. Por este hecho no hay novedades sobre detenidos o avances de la investigación. Al mismo tiempo, en Río Primero, la madre de una menor de edad denunciaba que al salir de hacer compras encontró a un hombre de unos 50 años filmando a su hija. Por su parte, en La Puerta también alertaron de una situación similar de acoso a una mujer.

En medio de un contexto hostil, las víctimas hablan y denuncian cuando pueden y estas movilizaciones se articulan formando un gran espacio de contención, de lucha, y de escucha. Parar en los pueblos deja ver -con gran distancia de lo que muchas pantallas masivas exhiben- mujeres que encuentran un lugar común donde compartir sus miedos, sus enojos y sus dolores, aunque también en estas agrupaciones se comparten abrazos, sonrisas, sueños, logros y la lucha constante para que a vos no te pase lo mismo.

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Carla Ludueña Francetic

Lic. en Comunicación Social

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