La pedofilia, la otra pandemia: «Si no me mandas packs me vas a conocer»

Un relato que estremece y alerta. Una adolescente del departamento Río Primero sufrió grooming y decidió contarlo para alertar a otras chicas y a sus familias
Foto ilustrativa

«Me metí en problemas», me dijo un sábado cerca de las cinco de la tarde. Sin entender mucho y asombrada de haber recibido una comunicación de su parte le respondí en menos de un minuto. Y ahí sí se detuvo el mundo porque mis ojos y mis oídos dejaron de ser multitarea y me concentré solo en escucharla, sostenerla y acompañarla. Este relato que parece ficción tristemente no lo es.

Ese sábado casi no podía ver de los nervios que tenía. Yo, la adulta estaba más alterada que nunca. Respiré hondo y concentré todos mis sentidos para una sola persona. Una adolescente que puede ser tu hija, tu hermana, tu sobrina o quizás una desconocida; sin embargo tuvo la gran valentía de hablar con Hablando Claro para alertar a otras chicas y a sus familiares sobre grooming.

Empezamos a hablar por Instagram, es solo unos años más grande que yo. ¿Cuántos? no sé bien pero también se habla con mis amigas. Un día me empezó a seguir y me puso: ‘hola’. Mucha charla no le di, aunque reconozco que en ciertos momentos hablamos un poco de boludeces. Me dijo que había pasado una historia muy difícil en su vida, había quedado huérfano de padre y madre. ¡Ahh! me contó que era de Río Primero, yo nunca vi ninguna foto suya en el pueblo.

Todo lo que subía era de su cara, nunca con amigos, nunca con etiquetas. Con tan solo 12 publicaciones y una carita de nene bueno, armó un feed bastante irreal que le sirvió como traje de cazador.

Un día, así de la nada, me empieza a contar de su historia familiar. Que era huérfano, y ahora que pienso no me quedó claro si vivía en Bariloche o Carlos Paz. Creo que me dijo que vivía con los amigos, bue y no sé más porque no le pregunté mucho de su vida privada.

¿Un adolescente de 17 años, de Río Primero, que vive en otra ciudad con amigos? Algo huele mal.

Después de que me habló y me contó todo eso cambió el tono de la conversación. Me da vergüenza decirlo, pero en un momento me preguntó sobre mis experiencias sexuales y cosas muy zarpadas. Obviamente que no sabía que decirle, es más, me dio un mal presentimiento. Se iba a ver supuestamente con otra chica de mi grupo y yo le avisé que no lo hablara más y le mandé capturas de pantalla.

Seguía insistiendo y me decía cosas que no me gustaban, muy subidas de tono. Hasta me pidió un pack (fotos íntimas). Ahí se transformó. Me dijo que si no lo hacía me iba a escrachar subiendo los chats, me dijo que lo iba a conocer y un montón de cosas más.

Literalmente le dijo: «Me haces poner mal y bueno ahora me vas a conocer». De violento a víctima: la amenazó con autolesionarse y siguió con todo aquellas frases de manual esas que se repiten a diario, por ahora. La violencia verbal, esa que todas las mujeres hemos sufrido en algún momento de nuestras vidas, y la culpabilización con el «si me hago daño es tu culpa». Dos realidades que nunca normalizaremos.

Sin bloquearlo, pero restringido, me seguía amenazando con publicar los chats. Yo nunca accedí a enviarle nada por eso no le tenía miedo. Sí me asombró su reacción y me parecía un loco. Por eso lo cuento. Lo hablé con mi familia porque fue un momento muy difícil para mí, me estresé, estaba muy nerviosa. Ellos me dijeron que descansara, y sí, me retaron porque caí y muchas veces hablamos del grooming, eso. A la noche, cuando ya sabían todos, una de mis hermanas me dijo que esa persona no existía. Al principio no podía entenderlo. Porque fue todo muy «real» supuestamente tenía amigos en mi pueblo. Empecé a preguntar y al final nadie lo conocía, ni siquiera les parecía haberlo visto en las redes o en otro lado.

Entendí que le había robado la identidad a otro chico que no sabemos quién es. Pero era falso. Su perfil era falso, después de todo creo que era un viejo degenerado. Me da miedo pensar si me conoce, si vive cerca de mi casa o mejor no quiero pensar en eso.

Grooming es un ciberdelito que se caracteriza por el acoso de parte de un adulto a niños, niñas y adolescentes a través de internet para obtener algún tipo de gratificación sexual o imágenes sexuales. Los acosadores se hacen pasar por pares para obtener su confianza.

Sin lugar a dudas, la pandemia pone a los niños, niñas y adolescentes en hipervulnerabilidad ya que pasan más horas frente a las pantallas debido a la imposibilidad de salir o de ver a sus amigos todos los días, como sí lo hacían antes en la escuela.

Cómo actuar en estos casos

Cuidar a los más chicos NO implica quitarles el celular y/o prohibir el uso de redes sociales. La solución siempre es hablar, sin embargo para que esto suceda necesitan confiar en sus padres, en sus hermanos mayores, en su familia. Necesitan un entorno que esté dispuesto a escucharlos, con una mirada comprensiva, con una escucha atenta. Una familia que pueda contenerlos en un momento que se traduce como una experiencia caótica de mucha vulnerabilidad que jamás podrán resolver sin un adulto presente.

Al mismo tiempo, es crucial el rol de la escuela. La ESI canaliza estas situaciones, las contempla en un espacio para el diálogo entre pares con la presencia de un adulto, se debate sobre la formación de valores de futuros hombres y mujeres. Una mirada negacionista no ayuda a salvar a los adolescentes del grooming, delito que podría haber desencadenado otros finales.

Informarse como mamá y como papá es una responsabilidad para poder abordar estos casos con herramientas claras. Sin embargo, no basta con la información porque siempre tu hijo o tu hija va a necesitar un abrazo, una palabra de alivio, que le hará saber que quedarse en casa no lo pone en peligro.

Grooming en Argentina

Es un acto delictivo penado por la ley que puede ser la antesala a otros delitos, como por ejemplo:
• Obtener material de abuso o explotación sexual contra las infancias
• Generar encuentros personales con las niñas, niños o adolescentes con intenciones de cometer un abuso sexual físico.
• Comercialización en redes de explotación sexual contra las infancias y adolescencias

Además, el grooming puede llegar a generar en las niñas, niños y adolescentes consecuencias psicológicas y físicas, derivadas de la manipulación por parte del adulto.

En octubre de este año, por decisión de los legisladores y legisladoras, Córdoba se unió a la lucha contra el grooming mediante la adhesión a la Ley Nacional 27.458, que busca prevenir este tipo de acoso y proteger a niños, niñas y adolescentes.

Denuncialo llamando al 137. Línea gratuita para todo el país

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JóvenesMujeres
Carla Ludueña Francetic

Lic. en Comunicación Social

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