Lucinda, la locutora con acento extranjero que cautiva a sus oyentes

En el Día del Locutor, homenajeamos a quien se ganó un lugar entre la comunidad de Villa Fontana a través de su voz

Dicen que nadie es profeta en su tierra, y Lucinda Ahumada Pizarro sabe bien a qué hace referencia este popular dicho. A sus casi 50 años, llegó desde Chile a la tierra de su esposo, Villa Santa Rosa de Río Primero, y allí encontró la profesión que la acompañaría por el resto de su vida.

Ella dice que fue algo casual. Quizás fue su atrevido carácter el que un día la impulsó a acercarse a su vecino Vitty Luque, el director de la FM 100.9 Cura Brochero, para decirle que le encantaba la radio pero que estaba cansanda de escuchar siempre cuarteto. «Los días domingos, ellos se iban y siempre dejaban la misma música sonando», recuerda. A Lucinda le hubiese gustado escuchar baladas o canciones de otras épocas.

«Hacelo vos», fue la sorpresiva respuesta de Vitty. «Yo lo miré, me reí y le dije ‘me estás jodiendo'». Pero su propuesta era cierta y fue así como dos horas más tarde de esa conversación, Lucinda ya estaba en los estudios de la 100.9, lista para comenzar a transitar por el mundo de la locución.

«Es algo que nunca me imaginaba en mi vida. Cuando tuve la oportunidad, lo tomé. Me gustó, lo amé y continúo en esto», dice. Desde el 2013, Lucinda y su esposo viven en Villa Fontana y ella desempeña su oficio en la radio municipal de esa localidad.

Incursionar en la locución le sirvió a Lucinda no sólo para encontrar un lugar en el país al que acababa de llegar, sino también para superar una condición que arrastraba con ella: la dislexia. Se trata de una alteración de la capacidad de leer por la que se confunden o se altera el orden de letras, sílabas o palabras. «Al principio, trataba de hablar más calmada para no confundirme. Hoy, siento que he aprendido a convivir con ello, aunque me ha costado mucho», cuenta.

Las diferencias culturales también fueron un obstáculo a saldar en aquel momento. A pesar de hablar el mismo idioma, los significados de las palabras muchas veces son otros y para Lucinda no fue fácil hacerse entender. Sin embargo, hoy puede decir que encontró su pequeño lugar en el mundo.

«Agradezco a Villa Fontana por el amor con el que me recibieron, a pesar de ser extranjera», expresa esta locutora de 58 años en su día.

Y concluye expresando lo que su profesión significa para ella: «La locución es ser una comunicadora y, para mí, tener esa comunicación con la gente es algo que no tiene precio. Me encanta hacerlo y me siento cómoda cuando lo hago. Podría decir que es mi cable a tierra».

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