A 54 años del derrocamiento de Arturo Illia

Un 28 de junio de 1966 un golpe militar quita del gobierno a Arturo Illia y asume el teniente general Juan Carlos Onganía

Un 28 de junio de 1966 un golpe militar quita del gobierno a Arturo Illia y asume el teniente general Juan Carlos Onganía.

Arturo Umberto Illia fue el único presidente médico de Argentina, cargo en el que se desempeñó entre el 12 de octubre de 1963 y el 28 de junio de 1966. Llegó a la presidencia de la Nación en elecciones controladas por las Fuerzas Armadas en las que se proscribió al peronismo y mientras estaba detenido el anterior presidente constitucional Arturo Frondizi.

La salud fue sin dudas una de sus grandes preocupaciones. Durante más de 30 años había ejercido la medicina en Cruz del Eje, en Córdoba. Muchos lo llamaban el “apóstol de los pobres” por su dedicación a los enfermos con menos recursos. Podía a viajar a caballo varios kilómetros para llevar medicamentos a quienes no podían adquirirlos. Illia nació en la tarde del 4 de agosto de 1900 en Pergamino, provincia de Buenos Aires, donde cursó sus estudios  primarios. Su niñez transitó entre su vida escolar y la apacible vida de campo.

Durante su breve gestión Illia impuso una política de redistribución del ingreso que benefició a los sectores más perjudicados de la sociedad e incrementó el porcentaje dentro del presupuesto nacional destinado a la educación. En este marco puso en práctica un plan destinado a disminuir el analfabetismo, alcanzando la cifra de 12.500 centros de alfabetización. La educación tuvo para el Illia un lugar de preponderancia, es por eso que el apoyo y aporte hecho a las universidades estatales permitieron cifras inéditas de graduados.  

Es considerado un político honesto y coherente. Despojado de bienes materiales, se retiró de la presidencia de la Nación con menos capital del que contaba al asumir el cargo. Nunca aceptó cobrar una jubilación de privilegio. Falleció en su tierra adoptiva, Córdoba, el 18 de enero de 1983, aquel lugar que lo vio luchar por sus dos pasiones, la medicina y la política; sosteniendo la coherencia de sus objetivos e ideales cívicos toda su vida. Sus restos fueron trasladados y sepultados en el Cementerio de la Recoleta junto a dirigentes radicales y militantes caídos en la Revolución de 1890.

(Fuente: El Historiador)

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