Represalias, humillación y despidos: seis meses de gestión Ferace

El drama de los empleados municipales de Temple cada vez peor. "Dicen que hay muchos empleados, pero siguen tomando gente", el relato de los damnificados

«Todos los días es algo nuevo«, empieza diciendo una de las empleadas de la Municipalidad de Santiago Temple.

«Desde que empezó esta gestión, nos dijeron que no se iba a despedir a nadie que se iban a arreglar cosas, que para él (intendente Ferace), estaban mal hechas, que tuviéramos paciencia…pero pasó todo lo contrario«.

La mujer trabaja desde hace 17 años para el municipio y estos últimos meses han sido agobiantes, no solo para ella, también para sus compañeros. A seis meses de asumir Marco Ferace como intendente, ya despidió a seis empleados en plena pandemia.

En medio de la cuarentena, hasta los dueños de los comercios más chicos hicieron lo imposible para no dejar en la calle a sus empleados. ¿Qué pasó en la Municipalidad con el DNU que emitió la Nación? El intendente, en notas anteriores había mencionado que a estos trabajadores se los notificaba de la fecha final de contrato, pero que se iba a estudiar su continuidad.

Lo que Ferace calló en las últimas entrevistas que le realizó Hablando Claro, fue la metodología de despido que utilizan:

«No te despiden, te quitan la planta permanente, te pasan a contratado y después te finalizan el contrato de trabajo. También te quitan todos los beneficios que tenes como empleado de hace años, y te piden que seas monotributista», cuentan los empleados.

Los despedidos son: Cintia Mondino, Silvana Vaca, Norma Acosta, Estefanía Toscano, Fernanda Nole, Renzo Mondino. En otro de los casos, una empleada trabajó por 19 años y ahora es monotributista.

SUELDOS RECORTADOS

Cuentan que uno de los empleados percibía unos 22 mil pesos en diciembre, con 17 años de antigüedad, y el mes pasado cobró 5 mil.

«En un momento pensé que era un chiste, que era un adelanto de sueldo. Esperaba que alguien me explicara por qué esos descuentos, lo que nos dijeron la otra vez es que era porque APROSS aumentó, pero si es así necesitamos un incremento de sueldo».

En una de las reuniones anteriores, «cuando vino el sindicato, hicieron un acuerdo y quedaron en que se iban a acomodar cosas, pero quedó claro que no se iba a despedir a nadie y que no se iban a tocar los sueldos«, relata.

En ese momento, el municipio había declarado «ilegales» a ciertos items detallados en los recibos de sueldo. Después de una puja sindical en la que intervino el área legal del SUOEM, reconocieron que debían dar marcha atrás y acreditar los montos que habían anulado. Sin embargo, tampoco lo hicieron, según indican desde el sindicato.

Ante esta tensa situación, los empleados dicen tener que hablar con «gente de afuera» refiriéndose a los asesores que gobiernan el municipio. «En todas las reuniones que se hicieron en el municipio, solo en una estuvo presente el intendente Ferace. En las demás, fueron recibidos por los asesores».

«El intendente participa muy poco, los asesores son los que deciden. Ferace ni siquiera habla», coinciden los empleados.

La situación no parece mejorar y los trabajadores que quedan cuentan lo humillante que es trabajar por 5 mil pesos. Estos recortes salariales movilizaron a los perjudicados y comenzaron a realizar asambleas de dos horas por turno. «Empezamos un miércoles y el viernes le llegó el telegrama de despido a un compañero».

«Estamos mal, se toman represalias todo el tiempo. Yo estoy sufriendo ataques de pánico, los nervios que pasamos, el destrato, la humillación con los sueldos. Creemos que esto es sed de venganza para con la otra gestión. En estos últimos meses, lo único que han hecho es dejar a gente sin trabajo«.

MOVILIZACIÓN EN EL PUEBLO

Los despedidos y los empleados marcharon por las calles de Santiago Temple para reclamar por su situación, con la compañía de los representantes sindicales, esperaban tener una reunión con el mandatario municipal. A pesar de la insistencia, Ferace ni sus asesores accedieron al diálogo.

«No recibió a la gente del sindicato, pero sí dio notas al canal local diciendo cualquier cosa, mintiendo y desprestigiando la protesta», relata uno de los ex empleados. Cuando estaba Mondino (ex intendente) Ferace apoyaba nuestras movilizaciones y nos agitaba a seguir reclamando».

«Ya no sabemos qué hacer, Ferace era un hombre de fe pero ahora parece que no le corre sangre por las venas. Nuestra situación es desesperante», concluyen los empleados que prefirieron quedar en el anonimato para evitar castigos.

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