Denuncian a una clínica cordobesa por abandono de un paciente con Covid-19

Los familiares aseguran que mientras estuvo internado no lo aseaban ni le suministraban oxígeno. Desde la clínica niegan que haya habido destrato. El hombre falleció el 15 de octubre
Foto: La Voz

Familiares de un hombre de 66 años que murió por coronavirus el pasado 15 de octubre radicaron ayer una denuncia penal contra la clínica Caraffa, de la ciudad de Córdoba, por presunto “abandono de persona” y la posible comisión de “homicidio culposo”.

La denuncia fue radicada por el abogado defensor de la familia, Carlos Nayi, en Tribunales II, y la fiscalía que quedó a cargo de la causa es la del distrito 1, turno 4.

Desde la clínica Caraffa negaron los hechos y explicaron que la semana en la que el hombre murió tuvieron menos personal, ya que varios empleados estaban contagiados de coronavirus.

Mario Tulián tenía 66 años. Se contagió de Covid-19 junto a su esposa a fines de septiembre. El 1° de octubre su cuadro de salud no era bueno y sus hijos llamaron a una ambulancia. Allí le indicaron que tenía insuficiencia cardiaca y líquido en el abdomen, por lo que necesitaba internación.

Como no consiguieron cama para internarlo en ninguna institución de salud, desde la ambulancia les aconsejaron que se trasladara por sus propios medios. Cuando llegaron en auto a la clínica Caraffa, debieron insistir hasta que lo ingresaron. Allí estuvo internado por 14 días, tiempo durante el cual sus familiares aseguran que no lo bañaron y que tuvo que convivir con materia fecal y orina en el lugar porque nadie lo podía acompañar al baño ni cambiar.

Incluyeron en la denuncia mensajes y audios donde Tulián aseguraba que tocaba el timbre y gritaba para que alguien lo asistiera, sin resultado. “En llamadas a la madrugada, nos hacía escuchar los gritos de otros pacientes que, desesperados, pedían ayuda”, le dijo a La Voz Martín Tulián, uno de los 10 hijos de Mario.

“El primer día no le dieron agua. Otras veces nos decía que no le daban de comer. Nos llamaba a las 3 o 4 de la mañana desesperado porque le faltaba el oxígeno”, agregó Martín.

La familia asegura que en un comienzo les dijeron que tendrían el parte médico todos los días, pero que sólo “dos veces en 14 días” les informaron sobre el estado del hombre.

Alfredo Rivero, director médico de la clínica, aseguró en diálogo con La Voz que Tulián no estuvo mal atendido y que muchas veces gritaba que le faltaba oxígeno, pero tenía la mascarilla al lado suyo. Adujo que el paciente a veces se perdía. “Los detalles los tengo que hablar con el equipo médico que lo atendió, pero eso de los gritos de noche no es como dicen, que parece una película de terror. Tenemos pacientes que fueron dados de alta esa semana y podrán ser testigos de que no fue así”, agregó el profesional.

Respecto de la supuesta falta de partes médicos a la familia, Rivero dijo que con todos los pacientes se brinda información una o varias veces al día, pero que la falta de personal en esa semana complicó las tareas de la clínica.

“Entiendo el enojo, pero la pandemia nos desbordó a todos. Esa semana tuvimos médicos, enfermeros y mucamas contagiadas. Son situaciones extraordinarias”, argumentó.

“No se lo deseo a nadie”

Martín y sus hermanos sostienen que pasaron días de mucha angustia por no poder trasladar a su padre a otra clínica. “Averiguamos, pero no había lugar en ningún lado. Llamábamos a la clínica para trasladar los pedidos que él nos hacía y no nos respondían, así que teníamos que llegar a la puerta y allí nos atendían por una ventanilla, sin muchas explicaciones”, aseguró Martín. Y agregó: “No se lo deseo a nadie. El trato que recibió fue una tortura diaria”.

Martín y sus hermanos afirman que el hombre estuvo lúcido y que hablaron con él horas antes de que muriera. “Cuando pedíamos explicaciones en la clínica, nos decían que tenía un síndrome intrahospitalario”, relató el hijo.

La esposa de Mario y madre de sus 10 hijos estuvo también internada por coronavirus, pero sus familiares dicen que su situación fue muy distinta pese a que la mujer padecía diabetes, depresión e hipertensión. “Estuvo en el hospital Florencio Díaz y la atención fue excelente; tenía contención psicológica y mi hermana podía ir a verla a través de una ventana. Estamos muy agradecidos”, agregó. La mujer fue dada de alta un día antes de la muerte de su esposo.

Policía

En medio de la noticia del deceso del hombre, el 16 de octubre sus hijos y nietos se convocaron frente a la clínica para acompañarse. “Como nosotros somos 10 hermanos que a su vez tenemos familias, somos muchos en cantidad pero no estábamos haciendo nada. Desde la clínica llamaron a la Policía. Vinieron como cuatro o cinco patrulleros. La violencia psicológica y la ofensa con la que respondieron desde la clínica es increíble”, explicó Martín.

Sobre ese tema, Rivero adujo que ese día él mismo salió a dar explicaciones a los familiares, pero que lo recibieron con insultos e incluso hasta amenazas.

El caso quedará en manos de la Fiscalía 1, Distrito 4, que ahora deberá investigar el hecho denunciado y analizar todas las pruebas que se presenten de ambas partes.

(La Voz)

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Situación SanitariaTema: coronavirus

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