Día mundial del Agua: Argentina marcha por emergencia climática

Diversas organizaciones sociales se han convocado para llevar adelante la 13º Marcha Plurinacional del Agua. "Es un deber constitucional del Estado y un rol indelegable proteger las fuentes de agua y garantizar su acceso en condiciones puras a toda la población", dice la convocatoria

Este lunes 22 de marzo se conmemora en todo el mundo el Día del Agua, y son varias las ciudades del país donde se saldrá a marchar por diferentes temáticas vinculadas a la jornada. Se trata de una fecha con poco para celebrar, en un contexto hostil tanto en la Argentina como en el resto del mundo, en el que el planeta nos está pidiendo ayuda.

En este contexto, diversas organizaciones sociales se han convocado para llevar adelante la 13º Marcha Plurinacional del Agua que tendrá su epicentro a las 17 hs. en la Plaza Congreso de la Ciudad de Buenos Aires, pero que tendrá expresiones en todo el país.

«Luchas socioambientales, plurinacionales, de pequeñas localidades y de grandes urbes, de pueblos preexistentes a los Estados, caminamos por el agua para defender la vida y los derechos, el respeto a la cultura y la cosmovisión biocéntrica de los pueblos indígenas y para hacernos escuchar a nivel nacional e internacional con nuestros diagnósticos, resistencias y propuestas.» dice el comunicado oficial.

«Lo hacemos con absoluta convicción porque tenemos el Derecho y el Deber Constitucional (Artículo 41 de la Constitución Nacional) de defender el ambiente, el sistema y equilibrio ecológico y en particular el Agua, y porque es un deber constitucional del Estado y un rol indelegable, inalienable e intransferible proteger las fuentes de agua y garantizar su acceso en condiciones puras a toda la población» prosigue.

Los convocantes reclaman el cumplimiento del principio precautorio de Protección Ambiental y la Ley 27566 (Acuerdo de Escazu) que garantiza el acceso a la información, la participación pública y el acceso a la Justicia en asuntos ambientales, tras la habilitación como actividad esencial de la minería y el avance de las explotaciones de fracking en el sur argentino.

La iniciativa, que surgió un año atrás en medio de la pandemia del coronavirus, pospuso esa gran movilización pero originó un sueño mayor que fue tejer redes con otras naciones como Chile, Bolivia, Uruguay, Perú, Brasil, Colombia, Ecuador, El Salvador, México, Guatemala y Canadá. Este año, la marcha plurinacional será un hecho.

«Cuanto más valoremos el agua mejor será su preservación y gestión»

( Mariana Romanatti )

Una mujer camina dos horas para conseguir agua que quizás apenas le alcance para cubrir las demandas domésticas básicas de ese día. Otra mujer abre el grifo en su jardín para regar sus plantas, mientras que por otra manguera se carga lentamente la piscina. Ambas necesitan, usan y administran el mismo recurso, ¿pero lo valoran de la misma manera?

El dicho popular «Nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde» es elocuente para pensar este escenario, vinculado al lema que propuso Naciones Unidas este año para conmemorar el Día Mundial del Agua: «Valoremos el agua».

El valor del agua no refiere a precio ni costo, que remiten puntualmente al servicio de abastecimiento de agua segura. Es un concepto más amplio que no solo incluye aspectos económicos, sino también sociales, políticos, culturales, religiosos, ambientales. Es el significado, la percepción, la representación que tiene el agua en cada ser social. En este sentido, cuanto más valoremos la importancia del agua, mejor será la gestión que apunte a su cuidado y preservación.

Argentina, junto a los otros 192 países miembros de Naciones Unidas, suscribió la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, que establece 17 objetivos y 169 metas, vinculando armónicamente las dimensiones económica, social y ambiental. Uno de esos objetivos, el 6, es «Agua limpia y saneamiento». Y exige «garantizar la disponibilidad de agua y su gestión sostenible y el saneamiento para todos». No obstante este objetivo específico, el agua es transversal al resto, entre ellos el de «Hambre cero».

Frente a esto, el desafío es aumentar la producción de alimentos con menores volúmenes de agua. Para ello, considerar que el agua es un recurso escaso y desigual en términos de distribución es clave para valorizar su importancia estratégica en el desarrollo del país y planificar su aprovechamiento.

En este marco, Marta Paris, docente e investigadora de FICH-UNL, plantea que es necesario avanzar hacia una gestión integrada de los recursos hídricos que garantice un uso socialmente equitativo y ambientalmente sostenible y eficiente del recurso. Si no hay agua dulce en buena calidad y cantidad, no se pueden producir alimentos seguros, es decir, inocuos y nutritivos para una vida activa y sana.

Seguridad hídrica y seguridad alimentaria, dos conceptos que junto al de seguridad energética conforman el «Nexus» y deben articular armoniosamente los Estados como motor del desarrollo sostenible.

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