El 46% de los niños no visitan a sus padres privados de libertad

Esto se debe principalmente a los obstáculos que los servicios penitenciarios ejercen sobre los familiares y las dificultades económicas para viajar hasta los lugares de detención

Según un estudio llevado acabo por la Procuración Penitenciaria de la Nación (PPN), con el apoyo de Unicef, el 46% de los y las niños, niñas y adolescentes (NNA) no visitan a sus padres privados de libertad y de los que sí lo hacen sólo 23% lo hace con regularidad.

Para llevar adelante este estudio, se realizaron 196 encuestas a padres y madres detenidos en el Servicio Penitenciario Federal (SPF). El trabajo deja en evidencia que las políticas institucionales del SPF no están orientadas a fomentar la vinculación familiar y social de las personas detenidas.

Por las formas de gestión del SPF, el contacto con los familiares y los seres queridos es desincentivado con obstáculos que las personas detenidas y sus familiares deben superar en caso de querer sostener el vínculo. Esto se agrava aún más en los casos de las personas detenidas a grandes distancias de sus familias, dada la enorme dispersión de las cárceles del SPF.

Muchos de los adultos entrevistados señalaron que antes de su detención tenían una importante presencia en la vida cotidiana de los niños. Esto se transforma repentinamente cuando la cárcel irrumpe en la vida de las familias. “La abrupta separación que implica el encarcelamiento de un ser querido se traduce en experiencias cargadas de sufrimiento y dolor, tanto por parte de los NNA como de sus padres, madres y referentes adultos. Algunos estudios asemejan esta vivencia a otras situaciones traumáticas como la experiencia de duelo”, advierte el estudio.

La gran mayoría de las personas detenidas y sus familiares se encuentran un estado de vulnerabilidad social; con el encarcelamiento, esta situación se agrava, por dos cuestiones principales:

  • Por un lado, porque se reducen significativamente los ingresos en los hogares: en 62% de los casos la persona detenida constituía el principal aporte económico del hogar, antes de ser encarcelada.
  • Por otro, porque se incrementan los gastos: las visitas a las unidades carcelarias, la concurrencia periódica a los juzgados y defensorías; la necesidad de proveer de los insumos básicos a los familiares detenidos, así como la permanente compra de tarjetas para sostener las comunicaciones telefónicas son costos elevados que las familias deben afrontar con mucha dificultad.

Del relevamiento surgió además que, a partir de la detención de un referente adulto, es muy frecuente que los y las NNA pasen a ocupar roles de cuidado de otras personas, quedan a cargo de sus hermanos menores y como consecuencia, dejan sus actividades cotidianas, incluso la escuela.

Estas cifras dejan al descubierto las prácticas violentas que ejercen los servicios penitenciarios sobre los familiares, sin considerar el sufrimiento por el que atraviesan los pequeños.

(Fuente: Comercio y Justicia)

Categorias
Sociedad

NOTAS RELACIONADAS