El bombero que socorrió a un perrito en medio de las llamas de Villa Albertina

“Le di mi mochila a un compañero del cuartel de Manfredi y cargué al perro en mi espalda. Así caminamos juntos durante una hora”, cuenta Daniel, el bombero que salvó a Firulais

Mientras que el incendio forestal que se inició el sábado último en Villa Albertina ya se encuentra sofocado y en guardias de cenizas, los bomberos voluntarios siguen trabajando incansablemente en otros focos generados en la provincia. En ese marco, los mensajes de apoyo a los héroes de las llamas se multiplican.

Pero también, de la mano con su trabajo, comienzan a aparecer historias de las jornadas de estos bomberos que trabajan de sol a sol para proteger la tierra y los seres vivos. Así, el accionar del bombero Diego Ferreyra, del cuartel de Manfredi, estuvo en los ojos de todos los cordobeses.

El bombero bajó en sus brazos a «Firulais», un perrito que lo acompañó a él y a otros 95 bomberos durante algunas horas mientras combatían el incendio en Villa Albertina. Su gesto no pasó desapercibido y fue ponderado por su colega Julián Guzmán, del cuartel de Río Segundo, que inmortalizó la anécdota y la compartió en sus redes sociales.

“Cuando culminamos nuestro trabajo y comenzamos a bajar, Diego se percató que Firulais rengueaba. Lo revisó y se dio con que una de sus patitas estaba quemada, por lo que decidió cargarlo en sus hombros y bajarlo hasta donde teníamos nuestros vehículos”, expuso el joven en su cuenta de Facebook, y añadió: “Cuando llegamos un señor nos dijo que era su perro y se lo entregó”.

La foto de Firulais y Ferreyra se compartieron en redes y muchas personas destacaron la tarea noble de los bomberos. Además del perro, también ayudaron a otros animales.

En diálogo con La Voz, el protagonista de esta historia contó: “Nos habíamos encariñado todos con Firulais y no lo podíamos dejar arriba de la montaña”, dijo el joven de 32 años, y añadió: “Le di mi mochila a un compañero del cuartel de Manfredi y cargué al perro en mi espalda. Así caminamos juntos durante una hora”.

Cuando descendieron de la montaña, abajo estaba Mauricio, el dueño del animal. “El hombre pensó que lo íbamos a llevar con nosotros pero se lo dimos”, contó.“En medio de tanta desolación por las hectáreas quemadas, rescatar a Firulais fue una anécdota positiva”, concluyó Diego.

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