El recuerdo de Marta: A un mes del fallecimiento de la enfermera más querida de Monte Cristo

El pasado 30 de septiembre, Marta del Rosario Fernández falleció a causa del coronavirus y dejó a todo el pueblo conmovido. Sus compañeras de trabajo la recuerdan en esta nota

Este viernes se cumple un mes del fallecimiento de Marta del Rosario Fernández, la enfermera del Centro de Salud Municipal de Monte Cristo que dejó a toda la ciudad conmovida tras su partida.

Marta era una de las profesionales de la salud más queridas del pueblo. El pasado 30 de septiembre falleció a causa del coronavirus y, en medio de la conmoción, sus compañeros de trabajo la homenajearon aquella mañana con un sirenazo que le erizó la piel a más de uno.

Marta, además de ser una excelente profesional, era bondadosa y atenta con cada uno de los pacientes que atendía. Todos la conocían por tener una gran memoria y acordarse de cada detalle. «Ella era como nuestra madre, consejera y amable con cada uno de los que trabajabamos en el Centro», recuerda Irene Álvarez en diálogo con Hablando Claro.

Irene la conoce desde hace 12 años, cuando empezó a trabajar a su lado. Pero su relación no era sólo laboral ya que también solía atender a sus hijos cuando eran pequeños y, a lo largo de los años, habían formado una amistad.

Otra de sus compañeras de trabajo, Noralí Cornejo, cuenta que Marta ya era enfermera cuando ella era niña. «Pasando los años, yo también estudié enfermería y comencé a trabajar junto a ella, acá en el dispensario».

Martuchi, como la llamaba Noralí, fue parte del crecimiento del Centro de Salud y solía contar que organizaban rifas para juntar dinero y poder comprar los ladrillos. «Ella siempre amó este lugar y lo defendió porque comenzó desde muy joven y fue creciendo con este dispensario», relata su compañera.

Marta era famosa por ser la enfermera más cuidadosa al colocar vacunas y no provocar dolor a ningún niño. Quizás por eso todos la recuerden con tanto cariño. O quizás sea por su dedicación constante a la profesión y por llevar atención a los lugares más alejados.

«Hace muchos años, solía ser agente sanitario y viajaba al campo para asistir a la gente. Es decir que hacía trabajo de terreno también», cuenta Irene.

Por todo eso, la comunidad montecristense decidió homenajearla con una caravana de ambulancias que hagan sonar sus sirenas en su nombre. «Fue muy emocionante. Lo que nos llamó la atención fue darnos cuenta que no sólo era querida por nosotros, sino también por todo el pueblo», dice emocionada Irene.

A causa de la pandemia, no les fue posible a sus compañeros de trabajo acompañar a la familia de Marta, pero Irene destaca que el sirenazo «fue un acompañamiento de corazón».

Marta del Rosario dejó a todo un pueblo consternado, pero también dejó su recuerdo para que las generaciones venideras utilicen sus acciones como ejemplo. «El cariño que recibió de parte de la gente nos incentiva a seguir y a seguir su ejemplo», expresó Marta y concluyó: «Me saco el sombrero por ella».

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