Encontramos a la dueña de Brocherito, el perro que va a misa todos los sábados

La dueña de este peculiar perrito se comunicó con Hablando Claro y contó más sobre su vida diaria

La semana pasada, Hablando Claro le dedicó una nota a uno de los personajes más queridos de Santa Rosa: el perro Brocherito. A raíz de esta publicación, su dueña Ana Marucci se comunicó con el medio y supimos más sobre este pequeño que enternece a todos con su particular forma de ser.

Según contó ella, el animal tiene varios nombres porque todos los que los conocen lo llaman de diversas maneras: Brochero, Barbi, Bigotes, Negro. Sin embargo, el que ella prefiere es Pipi.

«Todos le dan cariño y es muy protector de la cuadra de la 9 de julio, donde siempre esta», cuenta.

El can tiene una rutina muy armada que lleva a cabo todos los días, casi como un humano. Su día comienza alrededor de las 7 de la mañana: «A esa hora, se suele juntar con el hombre que limpia la calle de la Municipalidad de Santa Rosa y se quedan juntos», relata su dueña.

Después se acerca a la Óptica Olmos, a la Cooperativa o al Colegio Presbítero Brochero. Como si de un señor se tratara, vuelve a su casa alrededor del mediodía y se acuesta a dormir la siesta. Por la tarde, sale tipo 18 a recorrer nuevamente el pueblo y vuelve a la noche.

«Esa es su rutina de lunes a viernes», explicita Ana. Pero los fines de semana sus horarios son otros porque este gracioso personaje realiza una de sus actividades preferidas: ir a misa.

«Los sábados a la noche, alrededor de las 19 horas, empiezan a sonar las campanas de la iglesia. En el segundo llamado lo dejamos salir de casa y se va solo y vuelve solo», relata. Brocherito entra a la iglesia en silencio y presencia las diferentes celebraciones litúrgicas que se realizan.

En una oportunidad, cuando miles de fieles caminaban desde Santa Rosa a Carreta Quemada, él se fue con la gente. «Se fue y volvió solo muy tarde, cansado y con la lengua por el piso».

Desde entonces, cada vez que hay eventos de este tipo, Brocherito tiene que quedarse adentro de la casa, «porque se va con la gente y no vuelve. Hay que ir a buscarlo en auto».

El día que fue a Carreta Quemada y volvió cansado

Este particular perrito, además, presta mucha atención cuando suena la sirena de los bomberos o la policía. «Se para y esta muy atento con el sonido. Empieza a mover su cuello y orejas, dando atención a la situación», cuenta y agrega que «es muy gracioso» cada vez que lo hace.

A él no lo gustan las tormentas y siempre se queda encerrado cuando hay una. «Tiene mucho miedo. Si lo soltamos, dispara y se va lejos».

Antes de que Ana lo acepte en su casa, Brocherito vivía en la calle pero ella se encargaba de ponerle una colchoneta en la pileta de Sebastián Olmos bajo techo, donde el dormía en noches de lluvia. «También las maestras del Colegio a veces le daban de comer y agua siempre».

Su peculiar forma de ser demuestra que no se trata de un perrito cualquiera, sino que es alguien muy especial. Ana también contó que no le gustan las moscas y que siempre las mata con la boca. Además, se para en dos patas, juega a la pelota y abre las cortinas para ver por la ventana.

«Le encanta que lo besen y lo toquen. Y si no le haces cariño, te pone una pata en tu pierna para que lo acaricies o se te refriega en las piernas», concluyó.

Sin dudas, Brocherito, Negro, Bigotes o Pipi es un gran santarroseño que enamora a cualquiera que lo conozca.

Mirá también:

Categorias
Sociedad

NOTAS RELACIONADAS