Historia viral: un hombre relató cada momento del parto inesperado de su pareja

Generó miles de interacciones por los sucesos imprevistos que protagonizaron el relato que finalizó con el nacimiento de Martina

Un hombre relató en su cuenta de Twitter las horas en las que su pareja sintió contracciones hasta que nació su hija, Martina. Al paso de una horas, esta historia generó miles de interacciones por los sucesos imprevistos que protagonizaron la historia.

El narrador es Mariano Heller, abogado y secretario de Planificación del Consejo de la Magistratura de la ciudad de Buenos Aires, y comenzó su realto diciendo:

«En cuarentena, antes de la semana 38, un día antes de cumpleaños de Emilia y en casa, nació la irresponsable de Martina Heller»

«Resulta que yo estaba plácidamente viendo Los Sopranos y a las 0.22 Fátima me dijo que estaba teniendo unas contracciones un poco fuertes. Ansioso por que deje de romperme las pelotas le dije que se relaje que seguro que se estaba acomodando, pero que vaya calculando el tiempo de las contracciones con una aplicación que habíamos bajado», relató Heller.

Y continuó: «empezó a calcular el tiempo (yo seguía en compañía de Tony Soprano) y la aplicación le dijo «prepararse» y me mandó la captura de pantalla. Comencé a inquietarme y fui compelido a acercarme. Vení please, me puso por chat (cheta). Fui al cuarto y vi una escena preocupante. Se estaba retorciendo de dolor con la pobre Emilita que dormía al lado. Me pidió que la acompañe abajo para hacer ejercicios con la pelota esa gigante a ver si se calmaba un poco el dolor».

«Me dijo en ese momento, ahí viene otra contracción, midamos de vuelta el tiempo. Lo medimos y la aplicación largó un cartel rojo que decía vaya ya al hospital o algo así. Comenzó ahí una epopeya que me quitó no menos de 8 años de vida. Nos fuimos al cuarto de al lado y mientras íbamos me decía «llamá a mi mamá, llamá a la partera, llamá al obstetra, llamá a emergencias, llamá a Chamot». Yo estaba absolutamente desesperado. Por suerte y milagrosamente, no paralizado», agregó.

Heller prosiguió: “Llamé primero a la partera y le conté como pude la situación. Esta chica Paula, quién creo merece al menos un premio Nobel, intentó calmarme y me dijo ‘pasame con Fátima’. Intenté y ella retorcida de dolor me gritó: ‘¡No puedo agarrar el teléfono!”.

“Con mucha calma, Paula me dijo que ponga el altavoz y que le contemos lo que estaba pasando. Fati gritaba y decía que sentía que iba a nacer, que prácticamente sentía la cabeza. Emilia increíblemente seguía durmiendo en el cuarto de al lado. De hecho nunca se despertó”, avanzó la historia.

“Llamé a Fátima Sáenz para que venga y milagrosamente atendió al toque. ‘Vení ya’ le dije y corté. Y por suerte vino absolutamente a los pedos. Volví a ocuparme de lo que estaba pasando con esta chica que gritaba y se retorcía de dolor. Paula seguía en el altavoz y nos calmaba. Yo rogaba que pase el tiempo y que podamos ir a la clínica”, agregó el abogado.

“Mientras rogaba Fati grita: ‘¡Está saliendo!‘. La puta madre que lo parió, pensé, voy a tener que hacer esto yo. Veo en ese momento que empieza a salir una cosa inmunda. Era la cabeza recubierta por alguna sustancia que no quisiera volver a ver nunca más en mi vida”, detalló.

“A todo esto, Felipe (el gato de la familia), así enfermo como está, saltó arriba de la cama para acompañar a Fati y yo lo bajé porque la presencia del felino en la escena ya me parecía demasiado… Vuelvo a la cabeza, cuando salió le grito a Paula: ‘¡Ahí salió la cabeza! ¿Qué hago ahora? ¿Tiro?‘. ‘Nono. Va a salir sola’ (le respondieron). Y ahí Fati metió un pujo más y escupió a la criatura. 1.52 hs.”, reveló con humor.

Heller contó que tomó al bebé, “haciendo de cuenta que no veía toda la inmundicia que la rodeaba y que estaba fucsia. Le pregunté a Paula: ‘¿Y ahora qué hago?‘. ‘Pasásela a Fati y que se la ponga en el pecho’. Se la paso intentando que no se enrede con el cordón y ahí se juntaron madre e hija”.

“Yo quería saber si respiraba, si estaba bien. Por suerte a los pocos segundos se puso a llorar. Paula nos felicitó y dijo que llamemos a emergencias. Me resultaba más fácil llamar al 107 que buscar el teléfono de emergencias de la obra social así que llamé rápidamente. Me atienden y explico lo que pasó y le digo que el obstetra (ya nos había llamado) nos dijo que había que trasladarla a la maternidad suizo argentina”, dijo.

“Amablemente el señor del 107 me dijo: ‘No señor usted tiene que llamar al servicio de su prepaga’. Bueno sos realmente muy amable le dije y corté. Busqué el teléfono de la obra social y llamé. Me dijeron que ya mandaban la ambulancia. En mi breve diálogo previo con el obstetra le dije que me de la mitad de su sueldo porque yo me había ocupado de todo y él me dijo que pase lo que pase no deje que le corten el cordón porque después la identificación era un quilombo”, confesó.

“Llegó Fátima Sáenz con cara de desesperada y le dije: ‘Te felicito, subí a ver a tu nieta’. Pensó que me refería a Emilia. No entendía que había nacido la otra nenita desubicada. Al toque llegó la ambulancia con dos muchachos encantadores que demoraron un poco mucho en que les den la autorización para poder hacer el traslado. Por suerte finalmente se la dieron y arrancamos en ambulancia para la Suizo Argentina”, explicó.

Y reveló: “La escena general era lamentable. Fati semi en bolas con la criatura en brazos con cordón umbilical incluido, cubierta de toallas. Yo con un bolso y una mochila que logré improvisar en ese rato porque no teníamos nada armado. Llegamos rápidamente a la Suizo. Nos esperaba el obstetra en la puerta y nos recibió al grito de ‘¿qué hicieron?’ Yo me reía, Fati también. Hice los trámites y fuimos a sala de parto pero ya paridos. La enanita estaba perfecta; 3,018 kg. pesó”.

“Recién ahora, alguna horas después, me está bajando un poco la adrenalina y es como si me hubiera pasado un camión por encima. Las chicas están en la cama de la clínica. Martina ya se prendió a la teta. Emilia y Felipe quedaron con Fati madre. Mañana 19 es el cumple de Emilia, Felipe sigue enfermo y nosotros estamos felices con la llegada de otra Hellercita que nos obligó a hacernos los hippies y parir en casa”, cerró.

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