Jóvenes de Obispo Trejo crearon un proyecto para incluir a alumnos con discapacidad

Tres alumnos del 7° Año del Instituto Técnico Parroquial José Manuel Estrada demostraron que proponiendo un espacio favorable y facilitando el acceso, todos los chicos son capaces de realizar las actividades agropecuarias

Obispo Trejo se caracteriza por ser una localidad muy comprometida con la inclusión, tal es así que un grupo de alumnos del 7° Año del Instituto Técnico Parroquial José Manuel Estrada reflejan que esta iniciativa es posible desde la temprana edad. En el marco de la materia Formulación de Proyectos Agropecuarios, Fabrizio Nasimbera, Elías Vaca y Tomás Flores, idearon un proyecto que busca fomentar el espacio de inclusión para chicos con discapacidad dentro del colegio, bajo la coordinación del profe Fernando Zalazar.

En diálogo con Hablando Claro, Fabrizio cuenta: «Vimos que la discapacidad, muchas veces, se trata como un tema tabú y se evita hablar de eso y nosotros quisimos visibilizarlo y generar un espacio de inclusión dentro del colegio, que incluya lo educativo y recreativo haciendo un equilibrio en el aprendizaje y en el bienestar para tener un buen trayecto escolar para todos los chicos».

Para ello, el grupo decidió crear una serie de talleres relacionados con la especialización técnica y la producción agropecuaria, trabajando en la producción de acelga agroecológica y mermelada de durazno y haciendo seguimiento del crecimiento de conejos. Todas las actividades las llevaron a cabo en conjunto con la directora del colegio que, además, es psicopedagoga.

Los tres estudiantes de 19 años cuentan que entre las problemáticas que abordaron junto al profesor Zalazar en el proyecto, analizaron cómo algunos alumnos con discapacidades cognitivas eran separados del grupo en base a su diagnóstico, para realizar actividades diferentes siguiendo otro plan de estudio. Ante esto, los adolescentes buscaron una forma de incluirlos en las actividades que los demás estudiantes realizan en clase.

«La discapacidad siempre se ve en base al contexto de la persona«, explica Fabrizio y cuenta que durante la experiencia «los chicos realizaron al 100% todos los talleres y ahí nos pudimos dar cuenta que si se propone un espacio favorable y se facilita el acceso, esa discapacidad no existe, todos los chicos son capaces. Nosotros en ningún momento hicimos un grupo aparte, ni los hacíamos hacer actividades diferentes, buscábamos grupos de 8 a 12 chicos, donde todos hacían lo mismo y todos pudieron lograrlo«.

«Los chicos mostraron mucho interés por la actividad y se olvidaban del horario. Algunos tenían una rutina muy marcada, por ejemplo hay un chico que tenía una rutina muy concreta donde a las 12 terminaba la clase y a la 12.01 tenía que ir a su casa o se ponía de mal humor y realizando actividades que le gustaban y que él mismo quería realizar, perdía su rutina por estar entretenido y distraído en su mundo disfrutando«, detalla Fabrizio.

«Nosotros no le decíamos lo que tenían que hacer ni los obligábamos, sólo los acompañábamos», agrega. De esta forma, Fabrizio, Elías y Tomás trabajaron con chicos de 1º a 6º año sin añadirles carga horaria, sino que se les ofrecía un horario de inclusión y un momento educativo-recreativo dentro del mismo horario de clase.

Por ejemplo, a los estudiantes del primer año que ya tenían asignado un horario para ir a la huerta, ellos le pedían un espacio de dos parcelas a los docentes para trabajar con grupos de entre 8 y 12 chicos con y sin discapacidad. Lo mismo para los talleres de cunicultura que hacen en 2do año, donde trabajan con conejos, y en las tareas de monte frutal y producción de mermeladas que se realizan en los grados posteriores.

«Nosotros apoyábamos al grupo y hacíamos seguimiento para recolectar algunos datos generales que después le llevamos a profesionales para armar un gabinete de psicopedagogía que no tiene nuestro colegio», precisa el estudiante de 19 años. «Vimos que muchas veces sin necesidad de separarlos, los chicos hacían las actividades de manera intuitiva, viendo a sus compañeros y disfrutando la actividad».

«Hubo una aceptación muy positiva. Afianzaban los conocimientos fuera del aula, porque querían ir a ver a sus conejos o se sentían orgullosos viendo cómo crecía su acelga y después iban y lo contaban felices en sus casas», afirman los estudiantes del último año que llevaron a cabo el proyecto durante todo el 2021, en el marco de su tesis para recibir el título técnico de fin de curso. Para ello, primero se capacitaron y luego lo bajaron a una propuesta para trabajar en el colegio.

En línea con estas observaciones, el docente de cunicultura Javier Moyano indicó: “No podía pedirle los mismos aprendizajes de cosas técnicas dentro del aula, pero una vez llegado el momento de las prácticas, asimilaba lo anteriormente visto a su manera, el manejo de los conejos, el contacto, alimentación y demás cosas básicas. Lo que más me llamó la atención de este grupo es como se enamoran de los conejos al verlos, que por propio interés pidan verlos, acariciarlos o alimentarlos y como esto en ellos producía un ambiente de calma, como si liberaran todo el estrés”.

«Si bien esto surgió como un trabajo que nos pidieron del colegio, notamos que es muy necesario. Y gracias al profe Fernando Zalazar, queremos que esto siga en la escuela y que sea más que un simple proyecto de estudiantes. Queremos fomentar a que otros colegios también lo hagan«, concluye con orgullo y convicción Fabrizio Nasimbera en diálogo con Hablando Claro.

De esta forma, Fabrizio, Elías, Tomás y Fernando demostraron que es posible crear un espacio favorable para estudiantes con discapacidades cognitivas sin necesidad de aislarlos de sus compañeros o excluirlos de ciertas actividades. Saliendo del aula para compartir momentos recreativos de práctica, los conocimientos pedagógicos se afianzan y el intercambio de saberes se hace posible. Así, la verdadera inclusión se hace visible: ningún estudiantes es incapaz.

Seguí leyendo:

Obispo Trejo convoca a artesanos para el Festival de Guitarreadas

Niños, niñas y adolescentes marcharon por sus derechos en Obispo Trejo

¿Cómo viven el verano las personas con discapacidad?

El certificado digital de discapacidad tendrá la misma validez que el físico

Categorias
ActividadesBienestarDiscapacidadEducaciónSaludSociedad

NOTAS RELACIONADAS