«La Escuelita» de Miramar exige respuestas sobre su clausura

Desde finales de noviembre el espacio solidario y cultural fue obligado a cesar sus actividades y la radio comunitaria ya no transmite
Foto del Facebook de La Escuelita Miramar

Quienes vienen construyendo desde 2015 el Espacio Cultural y Biblioteca Popular «La Escuelita«, en Miramar de Ansenuza, enfrentan, desde finales de noviembre, un panorama de incertidumbre sobre lo que va a pasar tras la clausura del espacio. Denuncian falta de voluntad de dialogo por parte de las autoridades municipales.

La Escuelita funcionaba en un edificio público que anteriormente ocupaba el colegio primario Jerónimo Luis de Cabrera. Cuando fue desalojado, un grupo de vecinos y vecinas que más tarde conformaron una Asociación Civil restauraron las aulas y crearon el espacio cultural que el pueblo necesitaba y que hasta el momento no existía.

Con el tiempo sus actividades se fueron expandiendo, y La Escuelita se convirtió en el sitio para compartir diversas actividades culturales, artísticas y educativas. Cuenta con más de 7.000 libros, radio propia en la FM 103.3 registrada en el ENACOM, y un ropero comunitario para quienes más lo necesitan.

Sin embargo, la actividad del espacio cultural fue alterada por la decisión de la Municipalidad de no renovar el comodato para el uso del edificio que se firmó en 2016, por un plazo de 5 años. Desde el 21 de noviembre se les ordenó el cese de actividades y el desalojo del edificio donde se realizaban al momento un total de 11 talleres y se planificaban las muestras culturales, además de la Escuelita de Verano, que no se pudieron llevar a cabo.

«Estuvimos cerca de un mes cuidando el edificio las 24 horas porque no teníamos certezas sobre qué iba a pasar con el lugar, si se iba a garantizar la protección de los 7000 libros y de la radio comunitaria», manifiesta en diálogo con Hablando Claro, Claudio Fenoglio, integrante de La Escuelita.

«Hemos intentado reunirnos con el municipio para ver qué va a pasar, pero no hay respuestas. Entendemos que el foco esté puesto en el turismo, porque es el principal ingreso de Miramar, pero una situación de clausura de una institución no se puede ignorar en una comunidad de 3000 habitantes, donde no hay tantas instituciones».

La Escuelita de Miramar clausurada por la Municipalidad

Desalojo, corte de luz y censura

Ese 21 de noviembre por la mañana, mientras se realizaba una feria en el espacio de La Escuelita, el Secretario de Gobierno Julio Escobar, junto con dos inspectores municipales, se hicieron presentes en el lugar para cuestionar una obra de refacción que se estaba realizando en el pilar externo de la luz y los acusaron de estar cometiendo un delito.

La situación quedó finalmente en la nada, dado que se constató que no representaba ningún peligro y ninguna violación a la propiedad pública dado que sólo se la estaba poniendo en mejores condiciones. Sin embargo, desde entonces el espacio está sin luz.

El corte de suministro eléctrico y el impedimento del corriente funcionamiento de La Escuelita afecta a las personas que disfrutan ahí los talleres, las muestras, las ferias y las distintas propuestas del espacio. Además impide el funcionamiento de la radio comunitaria.

«De manera muy provisoria hemos podido hacer emisiones en casas nuestras, pero no es lo dispuesto. Tenemos una antena montada en el espacio, tenemos licencia para transmitir por FM. Al momento de la clausura había 5 programas locales, más otras que se retransmitían de otras radios. Es decir, se cortó en un momento en que estaban funcionando todo«, reclamó Fenoglio.

«Se está cercenando nuestra oportunidad de ejercer como medio de comunicación, autorizado», expresó. También hay organizaciones y organismos que se han manifestado contra esto, como el CISPREN. Por esta razón, hay acciones legales iniciadas y un dictamen ignorado de la Defensoría del Público indicando que tal acción atenta contra los derechos del público a acceder a un medio de comunicación y a los miembros del mismo, de desarrollarlo.

¿Qué quiere hacer el municipio con el edificio de La Escuelita?

En la última reunión con las autoridades municipales que se tuvo días después de la clausura, el 26 de noviembre, se les prometió que se gestionaría el nuevo comodato para que el edificio siga siendo utilizado para fines culturales. Pero días después el municipio dispuso el edificio para el alojamiento de unos veinte efectivos de la fuerza de seguridad que arribarían a la localidad en el marco del Operativo Verano.

«Se nos dijo que el lugar era inseguro y al mes se quiso llevar a vivir ahí a 25 personas. Hay una incoherencia en el relato oficial», visibilizó Claudio.

No es la primera vez que esto sucede ya que lo mismo ocurrió en 2015 y 2016. En ambas oportunidades, como ahora, los y las miembros de La Escuelita indicaron que el edificio no es apropiado para tal fin, ya que enviar por tres meses a quienes tienen que cubrir guardias de 24 horas a descansar en un espacio actualmente sin luz, sin agua, sin ducha, con la mitad de los baños en condiciones precarias, sin ventiladores, sin camas y sin las comodidades mínimas, «es inhumano y denigrante».

Finalmente, «luego de un análisis real y coherente del edificio, las mismas autoridades determinaron que no era humano que vivieran allí tres meses», contó Claudio.

El edificio, sin embargo, sí resulta apto para actividades culturales que no implican habitar el lugar.

«No somos usurpadores»

Miembros de La Escuelita afirman que el funcionario Julio Escobar los llama “usurpadores”, cuando en realidad en 2015 se firmó un documento con la sesión de llaves del edificio, sin fecha de vencimiento. Ese documento fue firmado por las directoras de los dos colegios que ocuparon el edificio antes.

Además, cabe aclarar que el verdadero dueño del inmueble es el Ministerio de Educación de la Provincia de Córdoba y, en tanto se expida este ministerio, La Escuelita está en legítima ocupación del edificio. Por comodato, el municipio no tiene injerencia sobre el edificio.

«Nosotros somos un espacio apartidario, no hacemos una bajada partidaria y se ve que eso es lo que genera fricciones con las autoridades», afirmó Claudio y agregó: «Para nosotros esto no es un ‘yo contra vos’, nosotros vamos por la articulación y el trabajo en conjunto«, como vienen haciendo con muchas instituciones, clubes y vecinos de la comunidad.

Con actividades y propuestas para niños, niñas, jóvenes y adultos que se renuevan todos los años, se viene construyendo esta institución sin precedentes en Miramar, con tanto valor para la comunidad que necesitaba un espacio para la cultura. Hace casi dos meses se vive un panorama de total incertidumbre y con la ausencia del gobierno municipal, en tanto, garante de derechos. Desde la Escuelita seguirán firmes luchando para que la radio se siga escuchando.

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