La historia de Manuel: el barredor del Templo de Santa Rosa

A sus 74 años, todos los sábados barre y limpia el Templo Parroquial. Su historia de vida, su familia, y sus actividades solidarias en la comunidad
Foto: Mery Apaz

Todos los sábados bien temprano, mientras está amaneciendo, varios vecinos santarroseños se encuentran con Manuel Cornejo Álvarez camino al trabajo, sonriente y perseverante. El hombre, que está cumpliendo 74 años y cada mañana se acerca al Templo Parroquial con una escoba, merece reconocimiento por éste y otros tan nobles gestos de servicio a la comunidad.

Desde hace muchos años, barre y lava el frente del Templo Parroquial, pero también colabora con las comuniones, misas y bautismos de la Iglesia, junto con la visita y asistencia a los adultos mayores. Definitivamente es una persona muy comprometida con la Fe católica, que ha estado en seminarios y se consolidó como Hermano Mercedario.

Foto: Mery Apaz

Hijo de Rubén Cornejo y Cecilia Álvarez, nació en la zona rural de Sagrada Familia junto con más de diez hermanos y, luego de estudiar un tiempo en la ciudad de Córdoba, se radicó en Villa Santa Rosa para dedicarse al cuidado y la atención de su madre.

Penúltimo hijo de ocho hermanos y seis medios hermanos, vive en su casa de soltero pero comparte mucho con toda su familia, caracterizada por ser unida y multitudinaria. De todos sus hermanos sólo quedan seis y, como se convirtió en tradición, todos los años los comienzan juntos en la casa que era de sus padres, en Villa Santa Rosa.

Manuel con sus seis hermanos

Aunque estén repartidos entre esa localidad, San Francisco y la capital cordobesa, la distancia no les impide seguir fortaleciendo su vínculo. También la música forma parte indispensable para este grupo de hermanos que decidieron ponerse un conjunto llamado «Las Voces del Uritorco».

Manuel toca el bombo y quienes lo conocen confiesan que tiene una voz única. Sus otros cinco hermanos, de los cuales el más chico tiene 70 años, tocan la guitarra y acompañan con la voz. «Cantan hermoso, nos llenan el alma y el corazón con sus voces», dice a Hablando Claro Gloria Acosta, una de sus sobrinas.

De izquierda a derecha: los hermnaos Pedro, Isabel, Lucas, Manuel, Silvano e Irene

«Hace actividades en diferentes lugares, es humilde y tiene una forma de ser muy honesta, podría decir que reúne todos los valores juntos», dice Gloria y agrega: «Más allá de eso, es una persona reservada, no es de andar haciendo públicas las acciones que hace y le da vergüenza».

Por su parte, vecinos santarroseños lo describen: «A Manuel me lo suelo cruzar camino del trabajo los sábados cuando ya tempranito está lavando la vereda siempre con una sonrisa, alguna anécdota cortita para reír, la verdad un personaje».

Muchos le brindan sus agradecimientos: «Muchas gracias… él es un ser muy especial, dedicado totalmente a la labor cristiana… ojalá tomáramos como ejemplo sus acciones».

Foto: Mery Apaz

Quienes lo conocen, consideran que es un hombre con una rica historia de vida, una persona valorada y respetada en toda la localidad. Por eso no queremos dejar de relatar su historia como un ejemplo de humildad, perseverancia y amor por su comunidad.

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