La historia de un joven puertense que sufrió un ACV y logró superarse

Yamil sufrió un accidente cerebrovascular mientras jugaba al fútbol y tuvo que volver a aprender a caminar de cero. En diálogo con Hablando Claro, relata su emocionante historia de superación

El 1 de enero de 2019 Yamil Alexander Vergara, un joven oriundo de la localidad de La Puerta, empezó el año haciendo lo que más le gusta: jugar al fútbol con amigos. Como tantas otras veces se juntaron 10 chicos del pueblo y empezó el picadito. Llevaban apenas unos 10 minutos en la cancha, como mucho, cuando sintió una puntada extremadamente fuerte en la cabeza y cayó de golpe al suelo.

«Primero mis compañeros pensaban que era por el calor, me sacaron y me tiraron agua en la cabeza, pero el dolor no se iba y era muy fuerte, nunca había sentido algo así», cuenta Yamil en diálogo con Hablando Claro a casi tres años de aquel fatídico día. Nunca imaginó que esa puntada era un accidente cerebrovascular (ACV) provocado por un aneurisma cerebral. El joven tenía en ese entonces, 20 años.

Foto antes del ACV, cuando Yamil atajaba para el Club Sportivo Villa Fontana. Partido jugado en la cancha del Club Belgrano de Río Primero

Inmediatamente frenaron todo y uno de los chicos lo llevó en moto hasta el dispensario local donde le dijeron que tenía la tensión por las nubes, en 18. La doctora le dio una pastilla, pero la tensión seguía subiendo y «cuando menos me di cuenta ya tenía la camilla de la ambulancia al lado mío para trasladarme directo a Córdoba«, relata.

Esa noche llegó al Sanatorio «El Salvador» de la capital cordobesa, donde le hicieron toda una serie de estudios y tomografías y al otro día ya pusieron fecha para la primera cirugía: el 4 de enero lo operaron para reconstruir una vena arterial que se había dañado provocando el ACV. Este procedimiento fue muy complejo. Yamil cuenta que le extrajeron parte del hueso parietal derecho, y que su cabeza quedó a cielo abierto.

Recién un año y medio después, el 31 de julio de 2020, lo operaron por segunda vez para ponerle una prótesis y evitar accidentes fatales, ya que un golpe podía ser de altísima gravedad.

Los médicos le explicaron que se trataba de una malformación arterio-venosa que el joven ya tenía de nacimiento, que se agravó por el esfuerzo físico. «Nunca lo supe porque nunca sufrí de nada«, explica Yamil y agrega: «Muchos doctores me dijeron que fue mala suerte, porque no es común en una persona tan joven, pero yo eso mucho no lo creo«.

Comenzar de cero: «Si me caigo, me levanto»

Después de la primera operación Yamil estuvo entubado en terapia intensiva un mes y 14 días. Luego, lo pasaron a sala intermedia donde estuvo 7 días, más una jornada que pasó en la sala común hasta que lo trasladaron al Centro Privado Argentino Cubano de Rehabilitación ubicado en el barrio General Paz de la capital cordobesa, donde estuvo casi seis meses, desde el 19 de febrero hasta julio de 2019.

«Ahí tuve que aprender todo de nuevo«, afirma el joven que empezó a caminar de cero. Por entonces andaba en silla de ruedas, pero «apenas podía estar unos segundo sentado y ya me cansaba mucho la espalda y ahí nomás me tenían que acostar». Además, detalla que para sentarse debía utilizar un apósito, que es una suerte de herradura que se utiliza para mantener el cuerpo derecho, ya que «si me lo sacaban me caía a la cama».

Sus amigos lo visitaban en el Centro Cubano de Rehabilitación y el barbero del grupo aprovechaba para cortarle el pelo

Yamil aclara que «el ACV te puede dar en los dos hemisferios del cerebro: si te da en el izquierdo te afecta el lado derecho del cuerpo y te afecta el habla. A mi me dio en el hemisferio derecho del cerebro, por lo tanto me afectó el lado izquierdo del cuerpo y no perdí el habla, sino que me afectó la parte física». Desde entonces no puede mover ni el brazo, ni la pierna de ese lado del cuerpo.

«Para mí fue un golpe muy grande porque yo estaba constantemente en actividad, siempre ayudaba a mi papá en el taller. Dejé de trabajar el 31 de diciembre a la tarde para volver el 2 de enero y no volví nunca más. Como mi papá es una persona mayor y yo no lo puedo ayudar lo tuvimos que vender», lamenta Yamil. Actualmente su padre se encuentra jubilado y se dedica a la venta de baterías.

Luego del primer mes en el Centro Cubano, uno de los kinesiólogos del lugar se dio cuenta de que el joven había hecho dos pasos sin darse cuenta y le preguntó si se animaba a usar un bastón. Desde un principio Yamil tenía muy en claro que iba a enfrentar cada obstáculo que se presentara para poder salir adelante: «Le dije, sí dámelo, total si me caigo me levantaré, y bueno, así empecé«, relata.

En julio de 2019 Yamil volvió a su pueblo de origen, La Puerta, para seguir con la rehabilitación. Ahí camina, practica bici y completa circuitos que los médicos le arman con cajones. Además, en el lugar conoció a dos mujeres de la localidad que tienen la misma enfermedad. Los doctores se sorprenden con cada avance y le dicen que va muy bien, y que la peor parte ya pasó:

«Me dicen que tengo que tener paciencia porque no es de un día para el otro, es un camino largo y tengo que seguir con las ganas que tengo porque voy bien. En algún momento me voy a recuperar, a la peor parte ya la pasé«, cuenta y agrega con orgullo: «ahora ya puedo caminar un poco más sin el bastón, he mejorado mucho en mi caminar«.

Yamil en el Torneo de Padel Adaptado de VSR

«Para mi cada cosa nueva que puedo hacer es increíble«

En mayo de este año, el joven tuvo que someterse a una tercera operación porque el aneurisma había vuelto a aparecer y estaba la posibilidad de que se volviera a romper esa vena. Igual que las otras veces, él le dio pelea y salió adelante con su fortaleza característica. En todo este tiempo, no faltó la compañía clave e incondicional de su mamá y de sus amistades.

«Si me caigo, la enfermedad me come, y es lo peor que me puede pasar hoy en día, yo tengo que salir adelante por mi mismo y por mi familia. Solo yo me puedo sacar de esto«, asegura con una entereza admirable.

Este tiempo no fue fácil, pero Yamil se esforzó siempre al máximo y en cuanto comenzaron los progresos en su rehabilitación, el joven entusiasmado se llenó tanto de orgullo que no dudó en compartirlo con todos los que siempre lo apoyaron:

«Empecé a subir videos porque era tanto el orgullo que sentía cuando podía hacer algo nuevo que lo subía para que lo vieran todos. Cosas que en los momentos que estaba internado pensaba que no iba a volver a hacer y cuando lo lograba me sentía tan orgulloso de mí mismo. Para mi cada cosa nueva que puedo hacer es increíble», expresa.

En sus posteos nunca faltan los comentarios de amigos, familiares y conocidos alentando. «Como juego al fútbol me conoce casi todo el pueblo y por la zona también. Tengo muchos amigos en Río Primero», dice y agrega: «Es lindo que apoyen».

La pasión por el deporte sigue intacta

Las vueltas de la vida lo obligaron a postergar algunos planes y comenzar de cero, pero Yamil nunca bajó los brazos y recientemente volvió a las canchas, aunque con otro deporte, el Pádel, participando en las jornadas adaptadas que organiza su localidad vecina de Villa Santa Rosa.

«Siento mucha felicidad por volver a hacer cosas, que por momentos pensé que nunca más iba a poder«, expresa Yamil que avanza en su recuperación con firmeza.

Yamil se define como un «loco por el fútbol», hincha fanático de Instituto. En 2022 planea seguir la carrera de Periodismo Deportivo en la UNC, que se puede estudiar a distancia, una profesión que le encanta desde chico y un sueño que en algún momento le pareció lejano, pero que cada vez está más cerca: desde hace un tiempo trabaja todos los lunes en la Radio local donde hace un bloque deportivo y da los resultados del fin de semana. Allí le ha hecho entrevistas a jugadores como el Chino Luna, Mario Bolatti y Lucas Brochero de La Para, entre otros.

También participa en el Punto Digital de La Puerta y recientemente terminó un Curso de Conexión de Termotanques Solares en la Universidad Popular de esa localidad. Un sueño que le gustaría cumplir es «volver a trabajar y jugar al futbol, nada más«.

Yamil, de pie a la derecha, tras finalizar el Curso de Conexión de Termotanques Solares en la Universidad Popular de La Puerta

En diálogo con Hablando Claro, Yamil finaliza la charla con un mensaje para aquellas personas que estén atravesando la misma situación o similar: «Tengan fuerza y luchen, con voluntad siempre se puede salir adelante«. Y claro que él es un ejemplo de esto: le tocó pasar por lo peor y tuvo que aprender a caminar de nuevo a los 20 años. No fue nada fácil, pero el joven resiliente superó todas las adversidades. Hoy tiene 23 y de a poco vuelve a los lugares que lo llenan de felicidad. Ver sus logros y conocer su historia de superación es una fuente de motivación para cualquiera. En cada palabra de su relato Yamil nos deja en claro una cosa: siempre se puede volver a empezar.

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