La madre de la joven asesinada por la policía: «Creen que por ser de un barrio humilde merecemos morir»

El hecho ocurrió el domingo en Santiago del Estero. Tras agonizar durante dos días, la joven de 17 años y madre de dos hijos, murió el martes.

El domingo último Silvia Maldonado, de 17 años, arribó al Hospital Independencia de Santiago del Estero con un balazo en la frente que provenía de un arma reglamentaria de agentes policiales. Es que ese mismo domingo, siete policías intentaron allanar su casa, en el barrio Gas del Estado de la capital provincial.

Silvia, madre de dos niños, falleció el martes por la mañana, luego de dos días agonizando en estado vegetativo. Por el confuso y trágico episodio, los policías implicados en el allanamiento y el jefe de la Comisaría 5ta están detenidos. José Abraham, uno de los imputados, confesó su autoría en el crimen ante el fiscal de la causa.

Este martes, horas después de conocerse la noticia de la muerte de su hija, Paola Morales, escribió una conmovedora carta pública exigiendo justicia. Además, relató desde su punto de vista cómo sucedieron los hechos y enfatizó sobre el estigmatizante accionar de la policía: «Las fuerzas de seguridad creen que por ser de un barrio humilde merecemos morir».

La carta completa:

Luego de que una amiga denunciara haber sido asaltada, el domingo a la mañana la Policía comenzó a recorrer nuestro barrio Gas del Estado, casa por casa. Y a la noche nos tocó a nosotros. Llegaron prepotentes, para ingresar como sea. Yo había salido a comprar y los atendió mi hija Silvia, de 17 años, que les pidió la orden de allanamiento. Se enojaron y desataron la peor violencia: la sacudieron, la ahorcaron y le pegaron con una Itaka. Afuera, sus amigos observaron la represión y empezaron a gritarle a los efectivos que dejaran de golpearla y se fueran. Así lo hicieron.

Sin embargo, antes de doblar en la esquina ya arriba de sus patrulleros, el policía José Abraham disparó con su arma reglamentaria y le pegó en la frente un tiro mortal a Silvia. Llegué a casa un par de minutos después y ya la estaban cargando en la moto de un vecino. Cuando la vi pensé que la habían golpeado nada más, pero al darme cuenta de la gravedad se me cayó el mundo. La llevamos al Hospital Independencia, el más cercano, pero allí los médicos nos dijeron que no podían hacer nada porque no reaccionaba. Nos derivaron al Hospital Regional, donde quedó internada pero tampoco pudieron operarla porque el balazo ya le había afectado todo el cerebro. Mi hija luchó hasta hace unas horas por su vida pero no aguantó más y falleció esta mañana.

Me arrebataron a una joven llena de sueños que estaba criando a dos hermosas criaturas de dos años y de un mes. Nos destruyeron sin razón. Las fuerzas de seguridad creen que por ser de un barrio humilde merecemos morir.

Siento un dolor terrible e insoportable. Es todo muy reciente, no me salen las palabras.
Sólo pido que no pase más. Y que se haga justicia por mi hija.

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