Leandro Sánchez: El santarroseño que llegó al Atenas de Córdoba

Se trata de Leando Sánchez, un joven de 25 años quien, ya hace siete años, se desenvuelve como entrenador de basquet.

Leandro Sánchez tiene 25 años recién cumplidos y juega al básquet desde los quince. Después de mucho tiempo de formación y práctica al santarroseño se le abrieron las puertas para ingresar a uno de los clubes más conocidos de Córdoba y el país: desde este año, es entrenador de Atenas de Córdoba.

Aún más si se trata de básquet, el Club Atenas de Córdoba es sobresaliente a nivel nacional, ya que disputa la Liga Nacional de Básquet, siendo el equipo más ganador de la historia de la competencia, con nueve títulos logrados desde su primera participación allá por el año 1985. Además, es el único club que ha jugado todas las ediciones de este certamen.

A Leandro lo convocaron este año para ser entrenador de las categorías mosquito pre-mini y ayudante de entrenador en mini y sub-trece. Pero el santarroseño ya había tenido más de una vez contacto con el Club Atenas.

«En el Ateneo Juvenil de Acción (club de Villa Santa Rosa), estuve seis años: primero fui un año ayudante, y después fui subiendo de categoría. Terminé en sexto año dirigiendo la categoría juvenil sub-trece»

Mientras Leandro formaba parte del club oriundo de Villa Santa Rosa, muchos viajes de formación le permitieron tener contacto y conocer el Atenas de Córdoba.

«Con el club anterior viajamos mucho al club atenas, donde conocimos a entrenadores que nos dieron el curso de técnicos, me conocieron ahí los profes»

El santarroseño, que vive un poco en Córdoba y un poco en su localidad natal, confiesa que está cumpliendo su «sueño» y, una de las cosas que busca transmitir a sus pequeños basquetbolistas es la pasión por el deporte: «a mi me apasiona, hice muchos deportes y hoy más que todo el que más me gusta fue el básqet».

«Es un deporte muy sólido dentro y fuera de la cancha y logré incorporar la pasión esa adentro mío, disfruto de hacerlo y busco transmitírselo a los chicos»

Este año, a causa de la exigencia y los tiempos que demanda el trabajo como entrenador en el club, no realiza el deporte. Si bien desde que comenzó en su adolescencia hasta el año pasado, nunca dejó de jugar, hoy le toca dedicarse «solamente a la parte de dirigir, pero si se me da la posibilidad de acomodar mis horarios y a mitad de año jugar, jugaría con gusto porque es lo que amo».

En un club que denomina «con mucha historia a nivel nacional e internacional», hoy Leandro busca que el entrenamiento sea un oficio: «algo que quiero hacer toda la vida y este club me permite muchas cosas, más que todo va a ser un crecimiento en currículum y en conocimiento», concluyó el santarroseño.

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