Nilda Cuestas recibió al primer bebé de una pareja trans: «La academia debería aportar conocimientos»

La obstetra que acompañó a la pareja cordobesa contó cómo fue el proceso que atravesaron para concebir a su bebé

Luán nació el pasado 5 de diciembre, en la Maternidad Nacional de la ciudad de Córdoba y fue el primer bebé cordobés hijo biológico de un papá trans y de una mamá trans. Se convirtió en el “sueño cumplido” de su mamá, Celeste Giachetta, y de Matías.

La obstetra Nilda Cuestas fue la responsable de llevar adelante el parto y, en el programa Entre Nosotros Rebeca, contó cómo vivió ser parte de este proceso.

«Tuve que leer mucho e instruirme para conocer cómo es el tratamiento que hicieron ellos», contó. Y agregó que se mantuvo en contacto con la endocrinóloga Laura Cauca, quien llevó adelante el tratamiento hormonal principal de ellos, para cambiar la adecuación de sexo.

Sin embargo, para poder quedar embarazado, «Matías tuvo que suspender este tratamiento andrógeno y, aunque Celeste no necesitaba hacer lo mismo, igual lo hizo para acompañarlo», explicó la doctora.

«El embarazo fue perfecto, con tratamiento hormonal femenino», agregó.

En cuanto al post parto, Cuestas contó que Matías amamanta a Luán porque es la única forma de pasar «todas las defensas y nutrientes para el desarrollo».

Para acompañarlos en el proceso, un equipo de profesionales conformado por trabajadores sociales, psicólogos, anestesistas e incluso residentes, tuvieron que actualizarse y saber del caso.

«Fue un gran acontecimiento», expresó la obstetra con alegría y contó que todos compartieron la felicidad de ser parte del momento del nacimiento.

Para concluir, la doctora hizo referencia a la educación universitaria y expresó que la academia «debería aportar conocimientos con respecto a esto y al tratamiento hormonal. Nos tenemos que actualizar».

Luego de que nació Luán, la mamá del bebé expresó:

“Nuestro hijo es un poco de todes (sic), nació de la Ley de Identidad de Género, del matrimonio igualitario, de los y las que murieron luchando para que esto se cumpla», dijo Celeste haciendo referencia a que el promedio de vida de una persona trans es de 35 años. «Estas leyes nos permitieron pensar en nuestras familias, antes era impensado porque no llegábamos vivas”, agregó.

Además, en aquella oportunidad, ambos padres resaltaron la calidad de atención que recibieron en la Maternidad Nacional: “Queremos agradecer en especial a nuestra obstetra, Nilda Cuestas, quien respetó siempre nuestra identidad de género, y también a Graciela Ceroni, de administración”, concluyó.

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