Paro Internacional de Mujeres: Multitudinaria marcha en Córdoba

El pasado lunes, sesenta mil mujeres marcharon por las calles de Córdoba para reclamar por políticas públicas que combatan la violencia de género y exigir más igualdad de derechos

Cada 8 de marzo, se conmemora en todo el mundo el Día Internacional de las Mujeres. Lo que antes solía ser una fecha para regalar bombones y flores, hoy es una invitación a salir a las calles para seguir exigiendo más derechos y libertades. 

Y las mujeres de Córdoba no se quedaron atrás. En una doble jornada de protesta, el domingo 8 y el lunes 9, las calles de la ciudad vibraron al ritmo de sus pies marchantes y sus cantos que pedían por aborto legal y por el fin del patriarcado. 

Cólon y Cañada, como siempre, fue el lugar de encuentro de las pibas que llegaron vestidas de verde y violeta con destellos de brillos en sus cuerpos. Llegaron para reafirmar, una vez más, que no están solas en esta lucha que las interpela tan de cerca. Llegaron para comprobar que son muchas las que tiran para el mismo lado, empujando al machismo y la misoginia. Llegaron para gritar por las que ya no tienen voz, las que nos arrancaron. 

“Ni Una Menos, Vivas Nos Queremos”, cantaban 60 mil mujeres reclamando más presupuesto estatal para combatir la violencia de género que mata a una mujer cada 23 horas y que dejó como saldo 69 muertes en lo que va del año. 

La tarde caía despacio, mientras ellas recorrían avenida Colón y seguían por General Paz, hasta llegar al Patio Olmos. Murgas, intervenciones, carteles con sentidos mensajes y mucho color eran parte de este escenario.

En el aire se respiraba energía pura, con sabor a unidad, respeto y sororidad. En ningún momento hubo disturbios, nada alteró la calma en la que se desarrollaba la manifestación.

Las columnas se deshicieron al llegar a la intersección de Vélez Sarsfield y San Juan. Allí, un escenario las esperaba para seguir cantando a viva voz.

Así cerró un nuevo Día de Lucha para las mujeres que no se cansan de combatir contra la desigualdad estructural que sufren a diario y la violencia machista que las oprime.

Algún día, celebraremos el 8 de marzo y nos regalaremos flores y bombones. Pero hasta que no falte ninguna, seguiremos luchando con nuestras voces y brazos en alto.

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