La historia de Tincho, el prófugo escondido en Balnearia

El hombre pasó ocho años viviendo en el Departamento San Justo, con alerta roja en la búsqueda de Interpol.

Llegó allá por el 2011, como llegan desde las grandes ciudades muchos hombres y mujeres. Quizás llegó buscando paz, intentando escapar del ritmo agitado de Buenos Aires. Un joven de a penas 31 años había decidido cambiar su suerte y emprender su vida en el interior, precisamente en Balnearia.

Esta localidad se encuentra a unos 190 km de la capital cordobesa, se ubica en el Departamento San Justo y allí viven al menos unas 6 mil personas. Comenzó muy de a poco, apenas un par de verduras alcanzaban para sus conocimientos como chef, y así preparaba comidas caseras para la gente del pueblo.

Pasaba el tiempo y el joven cautivaba a los paladares de Balnearia, se iba haciendo conocido por los vecinos y esto lo animó a instalar el Tincho móvil, un carro que ofrecía comida casera.

Los días de Martín eran muy tranquilos, ¿qué podía estar mal en un chico joven que tenía su food truck?.

Dicen que la actitud es todo, por eso, quién se atrevería a sospechar de un cocinero, trabajador y emprendedor. El Tincho, conocido por todos, volvía su casa cerraba la puerta y se encontraba con el tormentoso pasado de Rodrigo Martín Del Coro. Un prófugo de la justicia con el peso en sus hombros de un pasado criminal y con la carga del pedido de captura de interpol.

Se escondía en su carro y se refugiaba en la confianza sus clientes y vecinos. Él, uno más de Balnearia, está acusado de comandar una asociación ilícita. Integraba junto a su padre La Banda de la Inmobiliaria. Cuando un cliente recibía dinero por la venta de una propiedad, lo entregaba para que los asalten.

Como un lobo ataca a sus presas, Tincho hacía lo mismo con sus clientes, «si es un pasado oscuro no deben faltar secuestros y narco», dicen los directores de las películas.

Rodrigo también tiene la acusación de un intento de secuestro de su propio hermano y un asalto a la casa central de la inmobiliaria en Olivos, donde trabajaba su esposa.

La orden de captura fue librada en 2011, por el fiscal Gastón Garbus en la causa caratulada como «asociación ilícita y robo calificado». En esa ocasión cayeron los dueños de la  inmobiliaria DIC Propiedades de San Isidro y Vicente López. Sin embargo, Rodrigo se escapó y vivió escondido en el Departamento San Justo.

La historia del joven emprendedor se quebró este martes 14, cuando la policía lo interceptó.


Tiene 38 años y se mantuvo prófugo en Balnearia.

«Creía que ya no lo buscaban o que la causa estaba prescripta. No usaba identidad falsa. Se hacía llamar Tincho y tenía el ‘food truck’ que promocionaba por Facebook. También preparaba comidas para hoteles, festivales y eventos», señaló a Télam una fuente judicial.

Fue detenido este martes en Balnearia
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Lic. en Comunicación Social

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