“Por cada explosión, mi hijo sufre una convulsión”

El testimonio de Marita, la madre de un niño con parálisis cerebral, sobre el calvario que sufre su familia en las fiestas

Ver el cielo iluminado de colores en épocas festivas es algo lindo, pero si vienen acompañados de estruendos definitivamente no valen la pena. La razón es que hay personas que son hipersensibles a los estímulos auditivos, como los adultos mayores, los niños pequeños o quienes sufren trastorno del espectro autista u otras discapacidades.

Marita es mamá de un niño de doce años con parálisis cerebral y relató a Hablando Claro el padecimiento de las fiestas en su hogar: «Los ruidos fuertes le provocan convulsiones, entonces, normalmente en las fiestas lo hago dormir antes, pero lo mismo el impacto es molesto».

«A mi hijo le dan convulsiones, con el ruido, daña la neurona, el cerebro y hace un retraso irreparable. Los chicos con autismo sufren como un dolor penetrante, pero ellos lo pueden expresar, mi hijo no lo puede demostrar más que con el llanto», cuenta Marita que forma parte de un grupo de padres acompañados por cuatro instituciones de Monte Cristo que se unieron para concientizar a la población sobre el daño que causa la pirotecnia en algunas personas.

«Ver la convulsión es feo, tener esa desesperación de no poder hacer nada. Lamentablemente algunos papás o la pasan en el dispensario o encerrados en las habitaciones»

La necesidad de empatía y de ponerse en el lugar del otro es inmediata. Debemos comprender que podemos empezar a dejar de lado ciertos hábitos o conductas que tenemos arraigadas en nuestra sociedad, y darnos cuenta de que no todos nos vemos beneficiados con las mismas. Los estruendos afectan tanto a personas como animales, por lo que deberíamos evitarlos.

«Le decimos sí a las luces, porque las cosas lumínicas les llama la atención y no se alteran tanto», cierra Marita demostrando que existen otras formas de pasar las fiestas sin perjudicar al otro.

Para profundizar en este tema, Hablando Claro conversó con la psicopedagoga Noelia Bruno, quien se encarga de coordinar un espacio interdisciplinario terapéutico para más de 40 niños y jóvenes con distintas condiciones de discapacidad en la localidad de Villa Santa Rosa, explicó los efectos que la pirotecnia genera en las personas con autismo.

«En relación al uso de la pirotecnia en las distintas celebraciones, especialmente cuando se acercan las fiestas de fin de año, las personas autistas, al padecer un desorden en el procesamiento sensorial general del sistema, están altamente afectados ante estos estímulos sonoros tan fuertes»

Según explica la licenciada, en las personas que tienen una afección en el sistema, el procesamiento sensorial está en desorden: el sistema nervioso central y periférico, que se encarga de percibir estímulos del ambiente, registrarlos, interpretarlos, organizar una respuesta y ejecutar una acción, funciona de manera afectada.

Por esta razón, el estruendo de los fuegos artificiales desencadena en ellos una fuerte crisis de angustia. Reacciones agresivas, llanto, gritos o convulsiones que generan que el ambiente familiar se convierta en un verdadero calvario.

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