Recordamos a Don Juan Ferreyra, un personaje histórico de Villa Santa Rosa

Don Juan Ferreyra fue uno de los personajes más queridos y trabajadores de Villa Santa Rosa, y será homenajeado como tal en el 298 aniversario de los orígenes del pueblo

Cuando dicen Juancito, lo primero que recuerdan los santarroseños es un hombre vestido de traje con sus pantalones arremangados para que su bici negra no los rompa, y un silbato que cuando sonaba en la terminal significaba algo. Don Juan Ferreyra fue uno de los personajes más queridos y trabajadores de Villa Santa Rosa, y será homenajeado como tal en el 298 aniversario de los orígenes del pueblo.

Hace varios años, cuando los colectivos de la única empresa que existía salían de la plaza y la terminal estaba en el Bar Belgrano, Juancito se acercaba media hora antes y organizaba todo: si había mucha gente les daba un número para que se ordenen al subir y otro para que carguen su equipaje en la bodega. Así no sólo se ganaba cada vez más el cariño de la gente, sino también de los choferes y el personal de la terminal, que terminaron admitiendo que sin él no era lo mismo.

Pero este buen hombre no sólo prestaba ese servicio comunitario con el que se ganaba sus monedas para poder llevar la comida a casa, donde lo esperaban sus hijos, sino que también se encargaba de ser el «mozo de cordel». Llevaba bultos, recados o correspondencia que llegaban a la terminal hacia el domicilio de sus destinatarios, evitando que la persona tenga que ir a buscarlo.

«No se duerma que en 15 o 20 sale el coche», decía a quienes le pedían que los despierte para viajar, por lo que también le quedó el apodo de «despertador». Es que era casi como una alarma humana, golpeaba sus manos, tocaba el timbre de su bicicleta y pegaba el grito.

Pero Juancito fue mucho más que un mozo de cordel o un despertador, fue un verdadero servidor público a la comunidad. Antes de las cinco de la mañana ya estaba arriba, agarraba su bicicleta vieja pero caballerezca y comenzaba su día para ganarse las propinas de todos los que ayudaba.

Para sus hijos y su numerosa familia, fue uno de los pilares más importantes: era buen padre, buen abuelo y una persona muy humilde. «Si viera este homenaje desde arriba, sé que estaría muy feliz» dice Ángel, uno de sus hijos, a Hablado Claro. Hoy, una placa en la sala de espera de la terminal de ómnibus lleva impreso su nombre. Don Juan Ferreyra es, definitivamente, un personaje importante de la localidad.

Su hijo, Ramón Felipe Ferreyra, y su nieta Deolinda Del Valle Ferreyra están radicados en el sur de la Argentina y recordaron a Juan con estas sentidas palabras:

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