Se suicidó el cura Eduardo Lorenzo acusado de abusar de menores en La Plata

La jueza Marcela Garmendia había librado este lunes una orden de detención contra el sacerdote por cinco casos que se perpetuaron en los últimos 30 años

El sacerdote Eduardo Lorenzo, acusado de al menos cinco abusos sexuales contra niños y adolescentes, se suicidó de un disparo en un inmueble de la calle 4, entre 49 y 50 de La Plata, en donde está la oficina de Caritas donde residía.

El cuerpo del cura «fue encontrado tendido en el suelo, con posibles manchas hemáticas y, a un costado, un arma de fuego», detalla el parte policial. Personal de la Unidad Fiscal UFI 1 a cargo de Ana Medina, llegó al lugar junto a efectivos policiales para constatar los detalles del hecho.

La jueza Marcela Garmendia había librado este lunes una orden de detención contra el sacerdote por los cinco casos de abusos pero un recurso de eximición de prisión presentado por su defensa evitó su arresto lo que fue calificado como «un escándalo» por el abogado querellante Juan Pablo Gallego.

El recurso había sido rechazado en primera instancia por la jueza pero la defensa del sacerdote apeló a la Cámara por lo que no se había resuelto aún la detención.

Gallego dijo que «es un final propiciado por la inercia y la complicidad judicial. Hace más de una semana la jueza Garmendia tenía la pericia que la obligaba a detenerlo». Es que, por si con los testimonios de sus víctimas no fueran suficiente, en los últimos días finalmente se incorporó al expediente la pericia psicológica oficial hecha a Lorenzo, donde se lo describe de manera contundente.

De acuerdo con el informe elevado por Ayelén Rodríguez y Verónica Silva Acevedo a Garmendia, el cura tenía una “estructura psicopática perversa de la personalidad, con características de manipulación, elevado autocentramiento y egocentrismo, con escasa autocrítica y autoobservación impregnada de rasgos narcisísticos”.

Para las peritos, “su organización psíquica resulta compleja, erigida sobre una fachada fenomenológica de presentación obsesiva y una imagen de sí grandilocuente, que encubre una estructura psicopática perversa de la personalidad.” Por lo que Lorenzo era un “narcisista, con afectividad poco empática” que tiene “ausencia de sentimientos de angustia o culpa”.

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