Según la Casa trans, los baños de Argentina discriminan e incomodan

En nuestro país, los baños se clasifican en mujeres, hombres y discapacitados, dejando de lado a las personas trans. Esto hace que los baños sin distinción de género sean una necesidad.

Para las personas trans, ingresar a un baño público en la Argentina es algo incómodo. En nuestro país los baños se clasifican en mujeres, hombres y discapacitados. Dejando de lado mucha gente que no se representa con ninguno de los tres.

Según el relevamiento de la Casa Trans -un espacio público de contención, sociabilidad y protección de los derechos orientados a la población trans- en la Argentina viven 10.000 personas transgénero. La falta de baños sin distinción de género es algo que incomoda y violenta los derechos humanos.

Durante una de sus reuniones semanales, los integrantes de la Casa Trans, reflejaron el dolor por las situaciones vividas y, entre otras cosas dijeron: «Las mujeres se dan vuelta, te miran y te dicen cosas»; «Entras y no sabes qué reacción van a tener con vos»; «Muchas veces me aguanto las ganas de ir al baño hasta llegar a mi casa»; «Es algo que tiene que cambiar». 

En la Ciudad de Buenos Aires, se espera la aprobación de la nueva ley que introduce modificaciones en el Nuevo Código de Edificación, a fin de incorporar costumbres inclusivas. Entre sus propuestas, están eliminar la obligatoriedad de los mingitorios e instalar un «baño familiar».

Por su parte, en la Ciudad de Córdoba, agrupaciones de personas trans vienen pidiendo hace mucho tiempo que en escuelas y espacios públicos se incorporen baños sin género. Durante el 2017 se creó el primer baño sin distinción de género en la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de Córdoba. Esta última, junto con la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires, son hasta ahora las únicas.

El colegio cordobés universitario Manuel Belgrano, inauguró en el mes de septiembre, un vestuario sin género. Se trata de un espacio de inclusión que responde a distintas inquietudes relacionadas con la diversidad de género. En ese momentos, el director Francisco Ferreyra dijo:

«Ahora los chicos/as podrán usarlo y sentirse mejor. Se trata de eso, solamente de eso. La Escuela tiene que estar ahí para escuchar y hacer lo que tiene que hacer»

Vestuario colegio Manuel Belgrano, Córdoba

 

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