Un año del suicido de Sathya: un abusador libre y una Justicia en silencio

Hace un año, Sathya Aldana Isaurralde se quitó la vida tras no soportar más el sufrimiento producido por los abusos de su progenitor que aún sigue libre. Su madre espera con ansias la elevación a juicio de este reclamo que la joven de 19 años merecía en vida

Sathya Aldana Insaurralde fue una más de las tantas chicas que deciden acabar con su vida luego de haber sido víctimas de abusos sexuales. Este martes se cumple un año de su trágico suicido, cuando no aguantó más y se quitó la vida intentando acallar una depresión que la perseguía desde que había podido contar que su progenitor la abusaba desde muy chica.

Walter Insaurralde le arrebató la vida a sus jóvenes 19 años. Durante seis años perpetró abusos sexuales sobre ella, creándole recuerdos de los que jamás se pudo olvidar. Sathya convivió con ese dolor por tanto tiempo que cuando por fin lo pudo soltar, todo ese pesar cayó sobre ella.

«Ella tomó esa decisión porque la depresión no la dejó en paz», contó la madre pocos días después de su muerte a Hablando Claro. Nancy lucha desde hace un año por conseguir la justicia que Sathya no llegó a merecer en vida.

Es que, desde sus 17 años, de la mano de su madre, venía denunciando en Tribunales I las atrocidades que sufrió. Cinco veces la llamaron a declarar. Cinco veces revivió el dolor que este sujeto le había hecho sentir. “‘Mamá, esto es una tortura’, me decía cada vez que tenía que ir a declarar”, contó Nancy.

A él sólo lo citaron una vez. Y jamás fue puesto tras las rejas. Incluso después del trágico 19 de enero en el que Sathya se quitó la vida con una inmensa depresión, la causa seguía sin avanzar. Hoy el abusador sigue libre, viviendo en una casa de la ciudad de Córdoba con total impunidad.

Una madre que reclama la justicia que su hija no tuvo

Después de un año del hecho y con un inmenso dolor, Nancy volvió a hablar con Hablando Claro y relató que en el 2020 se presentó como querellante. «Logramos la imputación del abusador, y el 30 de diciembre la causa fue elevada a juicio», contó con la esperanza de que a mediados de año comiencen las audiencias.

El acusado está imputado por “abuso sexual gravemente ultrajante continuado agravado por el vínculo en concurso real con abuso sexual con acceso carnal continuado agravado por el vínculo en concurso, todo en concurso ideal con promoción a la corrupción de menores de 18 años de edad, doblemente agravada en concurso ideal, por el vínculo y por el medio intimidatorio”.

La familia de la víctima, representada por la abogada Daniela Morales Leanza, pedirá una pena de 20 años de cárcel contra el abusador. Lo máximo posible en este caso. Su madre lamentó que «al no estar ella en vida, hay que esperar el juicio si o si para que esté tras las rejas».

«Tenemos todas las pruebas y está todo listo para la condena que se merece, la pena máxima», aseguró la madre de Sathya.

«La Justicia sólo le dio silencio a mi hija»

Antes de quitarse la vida, Sathya compartió en su cuenta de Facebook un descargo de su desgarradora y desesperante situación. En el, aseguraba que «cuando termine la feria judicial volvería a Tribunales I a ver qué pasaba con su causa», cuenta hoy Nancy. «Y no aguantó», agrega y se le rompe la voz.

La última vez que hablaron madre e hija, Nancy le prometió que no bajaría los brazos hasta que el abusador «se pudra en la cárcel». Tras un año sin ella, confiesa que «le diría que la amo con toda el alma, y que me hubiera encantado que ella esté acá para lograr lo que quería».

Lamentablemente hoy Sathya no está. Walter Insaurralde la arrebató la vida hace un año. A Nancy se le despertó un cáncer en los últimos meses pero el dolor y el reclamo de justicia por su hija son más fuertes que todo. «Yo se que ella está en algún lugar, viendo todo lo que estoy luchando y peleando, también con el tema de mi salud».

Una marcha contra la impunidad

Nancy, junto con organizaciones sociales de las que forma parte desde hace un tiempo, decidieron movilizarse para seguir pidiendo justicia tras un año de la muerte de Sathya. Será este martes a las 12, en Tribunales 1 (Caseros 551) de la Ciudad de Córdoba.

«Es una marcha de silencio», explicó la madre. «Para acabar con el silencio que la Justicia le dio a mi hija, y para que el abusador vaya preso. Porque él está tranquilo, haciendo su vida normal como si nada. Y mi hija ya no está».

Nancy integra varios grupos conformados por víctimas de abuso sexual y otras madres que han pasado por el mismo dolor y reclaman la misma impunidad. Confiesa, que desde que se visibilizó el caso de Sathya, «hubo muchas jovencitas adolescentes que se han comunicado conmigo para brindarme apoyo y contarme que han pasado por lo mismo».

«Muchas mujeres se animaron a hablar gracias a Sathya, pero otras se sienten culpables y aún no se animan»

No se trata de un caso aislado. La muerte de Sathya Aldana Insaurralde es otro de los tantos femicidios que acechan al país y no se contabilizan. Tampoco las ayuda un Poder Judicial lento y patriarcal. Pero por fortuna, hay una gran masa de mujeres víctimas organizadas, que no van a parar hasta que los abusadores y femicidas terminen tras las rejas.

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Paula Uribe Echevarria

Lic. en Comunicación Social- Facultad de Ciencias de la Comunicación- Universidad Nacional de Córdoba

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