Villa Santa Rosa: le compró zapatillas a un pequeño que andaba vendiendo en la calle

La llegada del invierno viene de la mano con gestos solidarios, empáticos y de compañerismo. Esta historia no puede dejar de ser contada como un ejemplo de ello.

Una historia que no puede dejar de ser remarcada, valorada y aplaudida por todos los seres humanos, tiene como protagonistas a un pequeño niño y a un ciudadano santarroseño. La solidaridad a flor de piel y la búsqueda desinteresada de felicidad nos permiten ver que todavía importa el otro.

Es que en épocas invernales, donde las noches son mas largas, los días se acortan y el sol calienta poco, Lucas Chochito Arrieta se cruzó con un niño vendedor ambulante de Villa Santa Rosa en la mañana fría del lunes y se sintió muy identificado con él.

«Me estaba yendo a trabajar y lo encuentro en la calle al chiquito de Crocs. Yo he sido chico igual que él, no sé si humilde pero pobre sí, de una clase social baja y se lo que se siente. Se de pelearla, he tenido necesidades», empezó a relatar a Hablando Claro Chochito.

Chochito, que comenzó a trabajar a los 13 años tras la muerte de su padre, sabe lo que cuesta ganarse el plato de comida: «Para ese nene no hay feriados, no hay domingos, no hay nada y ni siquiera puede quedarse en su casa jugando a la play o a las bolitas en la calle».

Entonces, esa misma mañana cuando halló al jovencito que vende pastelitos en las calles céntricas de Santa Rosa, que todos conocen, que saben que le va bien en la escuela, que es honesto; se le ocurrió regalarle un par de zapatillas.

«Lo ví de Crocs con el friasón que hacía a la mañana, y eso que todavía no empezó el frío frío. Le dije que se llegara al local de Euro y busque unas zapatillas», instantáneamente Chochito se dirigió a hablar con el dueño del local y, mientras dialogaban sobre el tema, apareció el pequeño.

«Se probó las zapatillas y se fue chocho, re contento», expresó recalcando también el gesto del dueño de Euro porque «le dio un par de medias».

En este gesto destacable, humilde y desinteresado, Chochito reconoció: «Esos nenes se merecen mucho más que un par de zapatillas, pero yo desde mi lado por lo menos le alegré el día. A mi me dio una felicidad tremenda, porque me vi en él, sabiendo que si quería algo lo tenía que conseguir yo».

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