«Viví un inferno»: tras un audio viral a modo de «chiste»

El dramático relato de Cris Quiroga, una joven trans que fue atacada por una historia falsa que circuló por WhatsApp

Semanas atrás, Cris Quiroga vivió una situación de discriminación y se transformó en objeto de burla por un audio de WhatsApp. Cris tiene 23 años y es de Villa Santa Rosa. Ella, como quiere ser nombrada, está atravesando por su transición de género.

Cris fue víctima de una historia ficticia narrada a cambio de dinero, por medio de la app de mensajería instantánea que la puso en un lugar de denigración y vulnerabilidad extrema. No solo a ella, sino también a su familia y a terceros.

El audio narraba una situación irreal, que advertía que Cris había quedado en silla de ruedas, entre otros aspectos atroces. En diálogo con Hablando Claro, cuenta que vivió un infierno.

«Yo estaba trabajando cuando me llegó, mi hermana la más grande me apoyó, pero mi mamá me atacó preguntándome si era verdad. Yo estaba desesperada, llorando y gritando de los nervios que tenía. Fue algo muy injusto».

Cris menciona que pensó en quedarse encerrada por miedo a salir y tener que enfrentarse al pueblo. Sin embargo, una amiga la aconsejó. «Salgamos, no te quedes porque si no le das más motivo a la gente para que hable», le dijo.

A esta altura, el audio ya era viral. «Me afectó muchísimo porque yo nunca me meto en la vida de nadie. Solo quiero que me respeten», suplica Cris, que tras conocer a la autora del viral, se comunicó con ella: «Solo me pidió disculpas. Me dijo que un compañero de trabajo le pidió que grabara ese audio, como una broma, pero no me dijo quién. Después me dijo cosas de su pasado que a mí no me importan».

Cris menciona que además de involucrar a su persona, la historia inventada daba cuenta de una tercera persona, con lo cual otra familia sufrió a causa de la «broma».

«Tenía una amargura, no quería salir a ningún lado. Quisiera tener la oportunidad de hablar (personalmente) con quien viralizó el audio. Sigo sin entender por qué lo hizo».

Además, relata que sintió la necesidad de salir a hablar porque quiere respeto: «me saco una foto, la subo y ya anda por todos los grupos. No solo lo hacen los adolescentes, también gente grande que tiene hijos de mi edad».

«Quisiera explicarle que sepan entender la situación que pasé, que basta de ensuciar de atacar sin saber a las personas», concluye Cris.

Esta situación demuestra, una vez más, la exposición de los y las jóvenes trans a una cadena de exclusiones y discriminación. No solo deben enfrentarse a las condiciones de vulnerabilidad frente a las políticas públicas, sino también a la burla de una sociedad arcaica, arraigada a la falta de empatía y sesgada por el odio.

Asimismo, este hecho ayuda a comprender el ascenso en crímenes de odio LGTB+. Estos delitos se constituyen como un acto voluntario consiente, generalmente realizado con saña, que incluye, pero no se limita, a violaciones del derecho a la dignidad, a la discriminación, a la igualdad, a la integridad personal, a la libertad personal y a la vida. Esta agresión tiene la intención de causar daños graves o muerte a la víctima, y está basada en el rechazo, desprecio, odio y/o discriminación hacia un colectivo de personas históricamente vulneradas y/o discriminadas, siendo en este caso personas de la comunidad LGBT.

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