Yo siempre fui Ítalo: la historia de un joven trans de Villa Santa Rosa

Hoy Ítalo Ocaño abraza con mucha fuerza su pasado en aquella localidad del interior de Córdoba. Ese pasado que le provocó dolores y enojos, que lo hizo ir en contra de una sociedad que lo oprimía. Hoy Ítalo abraza su nueva identidad y sigue luchando por los derechos de las personas trans y travestis

«Siempre fui Ítalo y lo único que me lo privaba era no tener las herramientas, la información, la educación«, comenzó relatando en una entrevista con Hablando Claro. El joven de 27 años que decidió tramitar su cambio de identidad a partir de la Ley de Identidad de Género sabe que las cosas son muy diferentes cuando se vive en un pueblo a cuando se vive en la ciudad.

«Las posibilidades o formas en las que encaras las cosas estando en un pueblo son muy distintas que estando en la ciudad». Se crio en el seno de una familia tradicional en Villa Santa Rosa, y cuando terminó sus estudios se trasladó a Córdoba capital para continuar su formación.

Durante su infancia muchas fueron sus preguntas. «No entendía por qué no me dejaban juntarme con mis compañeritos y me hacían formar con las nenas. No entendía por qué yo no podía tener el pelo corto y mis primos y compañeros si«. Pero siempre supo quién era. «Yo era Ítalo desde que tenía cinco o seis años».

Recién cuando llegó a Córdoba capital y conoció al colectivo feminista logró entender lo que le pasaba en sus entrañas desde que tenía uso de razón. «A mi el feminismo fue el que me abrió muchas puertas y me hizo entender que existían identidades».

Aquel colectivo le dio las primeras herramientas para «liberarse». Ahí, entre pibes y pibas que estaban pasando por lo mismo, escuchó por primera vez que existe un derecho a la identidad. Ahí descubrió que había tanta diversidad como personas en el mundo. Ahí, finalmente, entendió que su única traba fue no tener las herramientas suficientes en su infancia.

«Ahí mismo hablé con una de mis amigas y lo largué, lo hablé después con otra y lo largué. Al tiempo lo posteé. Necesitaba que la gente de las redes que yo sigo me lea y al que no le guste tiene la libertad total de dejar de seguirme pero yo soy esto. Soy esta persona».

La transición: hormonas, cirugía y DNI

Cuando escuchó hablar por primera vez de la Ley de Identidad de Género Nº 26.743, aprobada en Argentina en 2012, Ítalo la leyó completa y entendió todo. «Fui muy acelerado, estaba muy manija de haberlo entendido todo y de quererlo todo, me ilusionó saber que iba a poder ser quien era», dijo a Hablando Claro. Pero admitió que la burocracia lo obligó a «bajar un cambio».

«Las transiciones son muy de cada persona, no hay un libro donde te dicen qué es», Ítalo comenzó por pedir un turno en el Hospital Rawson para iniciar el tratamiento hormonal. Según la Ley, dicho proceso debe ser cubierto por la salud pública de todo el país.

Y así fue como, después de realizarse varios análisis y hasta un «apto psicofísico» comenzó con el tratamiento hormonal. «En lo físico duele el pinchazo cuando te las tienen que inyectar, pero es uno de los dolores más importantes de tu vida«, detalla.

Al poco tiempo siguió con otro de los puntos que considera la Ley. La cirugía en la que se adecúa el pecho a características masculinas. Se disminuye el volumen mamario y se reducen y relocalizan los pezones y areolas.

Por último decidió tramitar su nuevo Documento Nacional de Identidad. Proceso que tampoco fue fácil y que comenzó en marzo del 2020, en medio de la pandemia del coronavirus. «Estuve esperando la rectificación de mi partida fácil unos 6 meses», recordó a Hablando Claro.

«Prefería hacerme el DNI con la dirección de mi casa en Villa Santa Rosa y tenía que viajar para allá», proceso que se demoró aún más con las restricciones interdepantamentales para paliar la pandemia. Finalmente, una vez que se habilitó la circulación, se aceleraron los tiempos y lo consigió.

Un año después, en el Día de la Visibilidad Trans 2021, posteó con un inmenso orgullo una imagen con su nuevo Documento Nacional de Identidad. «Yo ya conseguí lo que quería. Tengo mi DNI, tengo mi cirugía y tengo mis hormonas. Pero es una lucha que tengo que dar constantemente por quienes vienen detrás y adelante», reflexiona.

«Desde que arranqué la transición tuve muchas trabas en el tratamiento hormonal, las cirugías y el DNI»

Ítalo admite que, aún con los avances del siglo 21, las miradas y el estigma hacia la diversidad de identidades están. Miradas, comentarios, dobles intenciones. Sin embargo, considera no haberlos sentido al cien: «Porque desde que arranqué la transición nunca me dejé pasar por encima, siempre tuve en claro mis derechos«.

«Se que hay una Ley de Identidad de Género, se los artículos y se que el ámbito público y privado tienen que cumplir». Ítalo recibió la información una vez que se mudó a la capital provincial, y decidió emitir un mensaje a todas aquellas identidades que deseen comenzar a ser quien verdaderamente quieren ser.

«Creo que lo principal que siempre digo es que somos nuestro mejor descubrimiento. Somos seres, somos personas y sentimos y tenemos una identidad. A esa persona yo le digo que siga luchando por ser quien es y que no lo va a parar nadie. Ni el sistema ni la sociedad«.

«La contención es fundamental»

«Hoy abrazo con mucha fuerza a ese Ítalo del pasado que en su momento, por obedecer a una sociedad que le imponía todo lo contrario, cargaba con enojos y dolores. Hoy abrazo a ese Ítalo que supo abrazar todo eso y transformarlo en lucha constante por él y por sus pares, que supo entender que todo proceso tiene su tiempo», reflexiona el joven.

También remarca la importancia de una contención, sea cual sea. «Es fundamental que alguien te contenga y te ayude. A mi me contuvo mi familia, mis amigues, mi compañera de ese momento. Tuve una contención zarpada«, agradece.

Considera que no es sólo él quien tuvo que transitarlo, si no el resto de las personas que están en su vida. «Porque van transitando ellos mismos su deconstrucción y mi identidad», tras un largo proceso, Ítalo entendió que su familia tampoco tuvo las herramientas para entenderlo en su momento, pero que se esforzó por acompañarlo.

«Hay muchos que no tienen esa contención de la familia. Que los echan, maltratan, violentan, reprimen. Son muchas realidades distintas y la mía fue tener una familia que entendió, aceptó entrar en esta transición y que aprende constantemente conmigo», resalta.

Por último, recordó que la contención no sólo tiene que ser de un círculo íntimo. Existen muchas organizaciones sociales, tanto en Córdoba como en el interior, que brindan información. «Acudí a las organizaciones, porque son los espacios y las personas que menos te van a cerrar las puertas».

A Argentina le falta Tehuel

La historia de Ítalo nos recuerda que hay avances y que las identidades son diversas y son un derecho, pero que aún falta. Falta quitar las trabas y el estigma. Falta el acceso a un trabajo digno, a la salud integral, a la seguridad en las calles, a la educación sexual. Falta un Estado más presente y consciente de la invisibilización de las personas trans y travestis.

A la Argentina también le duele la falta de Tehuel de la Torre, el joven trans de 21 años que desapareció el 11 de marzo pasado, mientras se dirigía a una entrevista laboral en la provincia de Buenos Aires. Falta Tehuel. Falta la perspectiva de género en los medios de comunicación y falta la intervención Estatal y judicial.

«Prometo seguir luchando por nuestras compañeras y compañeros que quedaron en el camino. Por deconstruir constantemente, por que entiendan que los pibes trans existimos, por que dejen de oprimirnos. Prometo seguir militando la diversidad, el género y todo lo que todavía falta», cierra Ítalo con completa convicción.

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Sociedad

Lic. en Comunicación Social- Facultad de Ciencias de la Comunicación- Universidad Nacional de Córdoba

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