Una disputa que duró un año sobre Groenlandia ha dado un giro dramático.
Estados Unidos, Dinamarca y Groenlandia firmarán un nuevo acuerdo de defensa que permitirá a Washington establecer dos zonas militares adicionales en el territorio ártico.
El acuerdo permite instalaciones estadounidenses en Narsarsuaq, en el sur de Groenlandia, y en Mestersvig, al este.
También permite a Washington ampliar su existente Base Espacial Pituffik.
Pero, ¿qué obtiene Groenlandia a cambio? El acuerdo reconoce explícitamente la soberanía de Dinamarca y el derecho de Groenlandia a la autodeterminación.
También exige que Dinamarca y Groenlandia aprueben los detalles técnicos de las nuevas instalaciones.
Los países que no formen parte de la OTAN quedarán impedidos de establecer instalaciones militares o mantener una presencia militar permanente en la isla.
Pacto de Seguridad Ártico
El pacto actualiza un pacto de defensa entre Estados Unidos y Dinamarca de 1951.
Sigue a meses de tensión tras que el presidente Donald Trump amenazara con adquirir Groenlandia, citando preocupaciones de seguridad nacional y estratégicas.
En la ceremonia de firma, Trump calificó el acuerdo como tremendo, mientras que el primer ministro de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, lo describió como un “ganar-ganar-ganar”.
El pacto también afirma que Groenlandia seguiría siendo parte de la OTAN si en algún momento alcanzara la independencia.
Para Groenlandia, la cuestión inmediata es la seguridad. Para Washington, significa una huella ártica mayor.
Y tras meses de tensión diplomática, una pregunta persiste: ¿la disputa por Groenlandia ha encontrado finalmente un punto de llegada?