Más de cuatro meses después de la muerte del ex Líder Supremo de Irán, el ayatolá Ali Khamenei, el país ha iniciado lo que las autoridades llaman el «funeral del siglo».
Las autoridades lo llaman el «funeral del siglo».
¿Por qué ahora? Las autoridades dicen que las ceremonias de una semana están destinadas a honrar al difunto líder.
También pretenden mostrar la unidad nacional durante un frágil cese del fuego con Estados Unidos.
El cuerpo de Khamenei permanecerá en capilla ardiente en la Gran Mosalla de Teherán.
Una serie de procesiones fúnebres a lo largo de Irán e Irak terminará con su entierro el próximo jueves en su ciudad natal, Mashhad.
Se espera que participen entre 12 y 20 millones de personas, lo que provocará cierres masivos de calles, cierres de oficinas y restricciones del espacio aéreo.
Las ceremonias también pasarán por las ciudades santas de Qom, Najaf y Karbala, subrayando la influencia de Khamenei en todo el mundo chií.
El funeral atrae la atención mundial
El ministro de Relaciones Exteriores, Abbas Araghchi, describió el funeral como de «importancia simbólica», destacando su significado regional y político.
Sin embargo, quedan preguntas. ¿Hará una aparición pública el nuevo Líder Supremo de Irán, Mojtaba Khamenei?
Y ¿quién encabezará las oraciones fúnebres, un rol que conlleva peso tanto religioso como político en la tradición chií?
Dignatarios internacionales, incluido el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, se espera que asistan.
Las conmemoraciones continuarán durante 40 días después del entierro, asegurando que el legado de Khamenei permanezca firmemente en el centro de la atención.
En Irán, incluso una despedida puede enviar un poderoso mensaje político.