La AfD, la derecha ultraderechista de Alemania, acaba de dar un paso histórico hacia adelante. ¿Pero puede realmente convertir esa victoria en poder?
En Sajonia-Anhalt, la AfD obtuvo el 43,8% de los votos, quedándose a apenas tres escaños de una mayoría absoluta en el parlamento estatal de 83 escaños.
Ahora llega la parte difícil: conseguir el respaldo suficiente para gobernar.
La viceportavoz parlamentaria de la AfD, Beatrix von Storch, instó a los partidos rivales a negociar, argumentando: “No puedes decir que no acepto el voto del pueblo.”
El líder del partido, Ulrich Siegmund, afirmó asimismo que la AfD había recibido un “mandato claro para gobernar”.
Pero hay un obstáculo importante. Casi todos los demás partidos alemanes se niegan a cooperar con la AfD.
La inteligencia doméstica clasifica a la AfD como “extremista de derecha” en Sajonia-Anhalt.
Conversaciones de coalición por delante
El canciller Friedrich Merz calificó el resultado de “sísmico” y dijo que Alemania no podría volver a la “vida de siempre”.
La cuota de votos de la CDU casi se redujo a la mitad, situándose en el 17,2%.
¿Qué sucede a continuación? Las conversaciones podrían involucrar a legisladores individuales o incluso un apoyo informal por parte de la BSW, que también es firme en materia de migración.
La AfD ya lidera las encuestas nacionales y cuenta con un fuerte apoyo en la Alemania oriental.
Sin embargo, gobernar un estado alemán sería un hito histórico para la derecha ultraderechista desde la Segunda Guerra Mundial.
La verdadera prueba ahora no es ganar votos. Es encontrar a alguien dispuesto a ayudar a convertirlos en poder.