En laboratorios de varias instituciones de élite, un equipo internacional ha desarrollado una célula de pérovskita optimizada para la luz de interior que marca un antes y un después. La solución, fruto de la colaboración entre el Imperial College London, la EPFL, la London South Bank University y el University College London, con apoyo de Phoenixolar Co. Ltd., promete alimentar objetos inteligentes sin cables ni pilas. Los investigadores afirman que su rendimiento puede ser hasta seis veces más eficaz que el de las celdas actuales bajo iluminación doméstica. El avance llega en un momento en el que el ecosistema IoT exige fuentes energéticas limpias, duraderas y discretas.
Un salto para la energía de interior
La nueva célula está diseñada para aprovechar la luz de lámparas y ventanas, no solo la del sol directo. Su banda prohibida de 1,75 eV se alinea con el espectro típico de interiores, reduciendo pérdidas y maximizando la captura fotónica. Así se obtiene más voltaje útil con menos radiación, un punto crítico para sensores y dispositivos de bajo consumo. El enfoque persigue reemplazar pilas en equipos que hoy se cambian de forma periódica, con el consiguiente ahorro de residuos.
Cómo funciona el tratamiento de triple pasivación
El corazón del avance es un tratamiento químico de triple pasivación (TPT) que corrige defectos en la pérovskita. Se aplican tres compuestos: RbCl (cloruro de rubidio), DMOAI (yoduro de N,N-dimetiloctilamonio) y PEACl (cloruro de fenetilamonio). Cada uno aborda imperfecciones que generan recombinación de cargas, reduciendo pérdidas en interfaces y volumen. El RbCl guía un crecimiento cristalino más uniforme, mientras DMOAI y PEACl estabilizan los halogenuros y evitan su segregación. El resultado es una red más cohesionada, con menos trampas y mayor movilidad de portadores.
“Es como ‘volver a pegar un pastel’ para que las cargas circulen sin obstáculos”, describen los autores, enfatizando el carácter sinérgico de los tres aditivos.
Eficiencia que rompe techos y estabilidad sostenida
La célula basada en FA0,64MA0,36Pb(I0,64Br0,36)3 alcanza un 37,6 % de eficiencia bajo 1.000 lux, una cifra sobresaliente en ambientes interiores. La arquitectura y el TPT permiten extraer más potencia con fotones de baja intensidad, donde otras celdas pierden fuelle. En pruebas de almacenamiento durante 3.200 horas a baja humedad, la eficiencia se mantuvo al 92 % del valor inicial. Una célula de control sin TPT conservó solo el 76 %, lo que evidencia la robustez del método.
En estrés térmico y lumínico a 55 °C durante 300 horas, la versión TPT retuvo el 76 % de su desempeño, frente al 47 % del dispositivo no tratado. Esta estabilidad es clave para integraciones en estancias cálidas, techos de oficinas y carcasas de electrónica.
Por qué importa para el IoT
La demanda energética de la Internet de las Cosas crece sin pausa, con miles de millones de nodos que hoy dependen de baterías. Un panel de interior de alta eficiencia reduce mantenimientos, costes y huella de carbono. Además, la densidad de potencia lograda bajo lux habituales permite alimentar sensores, actuadores y radios de bajo consumo con márgenes prácticos.
Aplicaciones potenciales:
- Controles remotos y teclados que nunca requieren cambio de pila.
- Sensores de presencia, temperatura y calidad del aire 24/7.
- Balizas de localización y etiquetas inteligentes en logística.
- Sistemas de seguridad y domótica con respaldo lumínico.
- Dispositivos médicos de monitorización doméstica.

Materiales y diseño optimizados
La mezcla FA/MA y el contenido de bromo ajustan el bandgap para espectros de LED y fluorescentes. Capas transportadoras y contactos se han equilibrado para minimizar resistencias y maximizar el voltaje en condiciones reales. La pasivación reduce estados trampa en grano y superficie, elevando el factor de relleno. Todo ello explica la ganancia neta frente a arquitecturas convencionales y justifica la afirmación de ser varias veces más eficaz que celdas estándar en interior.
Impacto ambiental y económico
Sustituir pilas desechables por generación in situ de energía recorta residuos y logística de mantenimiento. En un mundo con cientos de miles de millones de objetos conectados, el ahorro acumulado en reposición y transporte es enorme. Para fabricantes, integrar estas celdas habilita diseños más delgados, sellados y durables, con menos puntos de falla. Para usuarios, implica dispositivos que “simplemente funcionan” bajo la luz de casa u oficina.
Lo que viene
El siguiente paso es escalar procesos de fabricación y demostrar módulos en productos comerciales. La durabilidad a largo plazo en ambientes de alta humedad y ciclos térmicos será el foco de certificaciones. Si las cifras de laboratorio se confirman en campo, la energía de interior basada en pérovskitas pasivadas podría convertirse en el estándar para alimentar la microelectrónica del día a día. La visión es clara: objetos más autónomos, menos residuos y una capa energética tan ubicua como la propia luz.