Imagina tratar la enfermedad de Parkinson sin cirugía cerebral, sin cables ni tornillos en tu cráneo. ¿Suena futurista?
Un equipo de científicos podría haberlo hecho posible, con un casco de ultrasonido.
Este pesado casco está diseñado para caber dentro de un escáner de resonancia magnética.
Puede enviar pulsos mecánicos al cerebro con una precisión asombrosa, hasta 30 veces más precisos que cualquier cosa anterior.
«Es un casco para la cabeza con 256 fuentes», explicó la investigadora de Oxford Ioana Grigoras, quien lo probó ella misma.
«Al principio da claustrofobia, pero luego te acostumbras.»
La estimulación cerebral profunda (DBS) tradicional exige perforar el cráneo para implantar electrodos.
Eficaz, sí, pero nada atractivo. El nuevo sistema, probado en siete voluntarios, en su lugar dirigía ondas de ultrasonido a una región cerebral del tamaño de un grano de arroz.
Las ondas alcanzaron una precisión notable, dijo la profesora Charlotte Stagg de Oxford.
¿Cuál es la evidencia?
Cambios en la actividad cerebral en áreas conectadas, una señal temprana de que podría reducir síntomas como temblores.
Los expertos lo califican como un hito. «Esto representa un avance fundamental en la neurociencia», dijo la profesora Elsa Fouragnan de la Universidad de Plymouth.
El proyecto ha tardado más de una década en desarrollarse.
El equipo ya se prepara para dirigir su foco hacia áreas vinculadas a la enfermedad de Parkinson, la depresión, la recuperación tras un ictus y más.
¿El sueño? Un futuro en el que, impulsado por la IA, este casco podría usarse en casa.
¿La cirugía cerebral reemplazada por un dispositivo vestible? Eso ya no es solo ciencia ficción.