¿Alguna vez tienes la sensación de que tus oídos están haciendo algo cuando te esfuerzas por oír? Resulta que sí.
Un nuevo estudio en Frontiers in Neuroscience sugiere que los diminutos y largamente olvidados músculos detrás de la oreja humana pueden no ser tan inútiles como pensábamos.
Estos músculos, conocidos como el músculo auricular posterior, fueron una vez usados por nuestros antepasados para girar las orejas como antenas de radar.
Científicos especulan posibles usos
Con el tiempo, la evolución los desactivó, hasta ahora.
Investigadores de la Universidad de Saarland descubrieron que, cuando las personas se centran en tareas de escucha difíciles, estos músculos se activan sutilmente, posiblemente ayudándonos a afinar la percepción del sonido.
“Hay tres músculos principales que conectan el oído con el cráneo y el cuero cabelludo,” dijo el investigador principal Andreas Schroer.
“El músculo auricular superior, en particular, se activa más cuando la escucha se complica.”
Los científicos creen que la actividad de los músculos del oído podría ayudar a diagnosticar trastornos del procesamiento auditivo o incluso mejorar los audífonos midiendo el esfuerzo de escucha.
Así que, aunque puede que nunca movamos las orejas como los gatos, la evolución podría habernos dejado con un impulso de escucha oculto después de todo.