Imagina un volcán que no ha erupcionado en más de 250,000 años, pero que aún ruge, exhala vapor y altera la tierra a su alrededor.
Conoce Uturuncu, el llamado “volcán zombi” de Bolivia.
Pero esta montaña no se está preparando para un regreso ardiente—al menos no todavía.
Un estudio reciente en PNAS reveló que el comportamiento espeluznante de Uturuncu no proviene de magma en movimiento.
Más bien, un sistema profundo y complejo de fluidos calientes, gas y vapor salino burbujeando a través de grietas subterráneas.
¿Qué Está Pasando?
“Parece que se está calmando, si acaso,” dijo el Dr. Mike Kendall de la Universidad de Oxford.
Eso es algo bueno, porque los problemas reales suelen aparecer cuando la actividad sísmica se aproxima a la superficie.
Usando datos de radar, registros sísmicos y investigaciones químicas.
Los investigadores reconstruyeron el funcionamiento interno del volcán.
Su labor de detective incluso insinuó oportunidades para aprovechar la energía geotérmica y metales preciosos.
“Esto no se trata solo de erupciones,” dijo el Dr. Benjamin Andrews del Smithsonian.
“Se trata de entender qué son los volcanes.”
Así que, si bien Uturuncu podría no estar resurgiendo de la muerte, su espíritu inquieto ayuda a los científicos a descifrar los misterios del inframundo ardiente de la Tierra.