Imagina una fuente de energía tan limpia que solo deja agua.
Y hay suficiente de ella enterrada bajo tierra para mantener las luces encendidas durante los próximos 170.000 años.
Un equipo de científicos de Oxford, Durham y Toronto acaba de abrir la corteza de la Tierra, figuradamente hablando.
Revelaron vastas reservas de hidrógeno natural, o «blanco».
Y a diferencia del hidrógeno que usamos hoy (que irónicamente requiere combustibles fósiles para producirse), esta versión brota de forma natural.
Proviene de lo más profundo de la Tierra.
Sin huella de carbono. Sin maniobras químicas.
¿Cuál es la importancia?
“Esto podría cambiarlo todo”, dice el Dr. John Paul Davidson, un geoquímico involucrado en la investigación.
El hidrógeno se forma cuando el agua reacciona con rocas ricas en hierro.
Es un proceso lento y natural que ha estado ocurriendo silenciosamente bajo nuestros pies durante eones.
Pero no te precipites a tomar una pala todavía.
Extraer este gas no será tan fácil como perforar petróleo.
Hará falta tecnología nueva, estrategias inteligentes y evitar a microbios que disfrutan devorando hidrógeno.
Aun así, empresas como Snowfox Discovery ya están en la búsqueda, combinando rastreo satelital con inmersiones geológicas profundas.
¿El sueño? Una fuente de energía ilimitada y de bajo impacto para reemplazar los combustibles fósiles.
Si la naturaleza ha estado produciendo hidrógeno limpio todo este tiempo… tal vez el futuro siempre estuvo bajo tierra.