Entonces, ¿a qué se parece la humanidad cuando se prepara para regresar a la Luna después de medio siglo?
Imaginen esto: el megacohete de 98 metros de la NASA avanza lentamente por Cape Canaveral, pulgada a pulgada, sobre un enorme vehículo oruga.
Tomó casi 12 horas, pero ahora el Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS) está finalmente estacionado en la Plataforma de Lanzamiento 39B, listo para la historia.
Este cohete impulsará Artemis II, la primera misión tripulada a la Luna desde Apollo 17 en 1972.
Si todo sale bien, cuatro astronautas pasarán 10 días en el espacio, orbitando la Luna y aventurándose más allá de lo que los humanos han hecho antes.
El lanzamiento podría ocurrir tan pronto como el 6 de febrero, aunque la NASA tiene ventanas de reserva que se extienden hasta la primavera.
Preparativos finales para el lanzamiento
¿Qué sigue? Chequeos finales y un “ensayo húmedo” — esencialmente una simulación completa con combustible y la cuenta regresiva.
La tripulación — Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y el astronauta canadiense Jeremy Hansen — observó el despliegue en persona.
Koch lo resumió perfectamente: los astronautas se mantienen tranquilos el día del lanzamiento, dijo, porque «estamos tan listos para cumplir la misión».
Detrás de escena, Europa está desempeñando un papel crucial.
El Módulo de Servicio Europeo, construido por Airbus, proporciona energía, propulsión, aire y agua.
«Básicamente, no podemos llegar a la Luna sin él», explicó la ingeniera de Airbus Sian Cleaver.
Después de años de retrasos, la NASA insiste en no apresurarse. Como dijo el jefe de la misión, John Honeycutt: «Vamos a volar cuando estemos listos».
Al fin y al cabo, ir a la Luna es audaz. Regresar a casa de forma segura lo es todo.