Evidencia en archivos infrarrojos
Un equipo internacional ha rastreado datos del telescopio AKARI para buscar señales de la hipotética Planeta 9. La estrategia se centró en detectar fuentes muy frías y débiles en el infrarrojo, invisibles en luz visible. Con ese enfoque, hallaron dos objetos cuya emisión térmica y movimiento lento encajan con un mundo lejano y masivo. El resultado no es una confirmación, pero sí una pista sólida que orienta futuros seguimientos.
Qué es la Planeta 9
La propuesta de la Planeta 9 nació para explicar órbitas extrañas de objetos transneptunianos muy inclinados y elípticos. Una perturbación gravitatoria de entre 5 y 10 masas terrestres podría agrupar esas trayectorias en el espacio. Para ello, el planeta estaría a cientos de UA, muy lejos de Neptuno y del calor solar. A tal distancia sería extremadamente frío, con brillo ínfimo en visible y detectable sobre todo en el infrarrojo.
El legado del telescopio AKARI
AKARI fue una misión de la JAXA dedicada a cartografiar todo el cielo en varias bandas infrarrojas. Su espejo de 67 centímetros y su criogenia con helio líquido minimizaron el ruido térmico del propio instrumento. Eso permitió registrar desde nebulosas de formación estelar hasta gigantes rojas poco luminosas. Aunque se retiró en 2011, su archivo sigue siendo una mina de datos para nuevas búsquedas.

Cómo se buscó en los datos
El equipo combinó simulaciones dinámicas con el catálogo de todo el cielo de AKARI. Primero acotó una región donde la presencia del planeta sería más probable según modelos orbitales. Luego rastreó fuentes casi estacionarias en un día, pero con desplazamiento medible en meses. Finalmente filtró galaxias de fondo y artefactos de procesado, quedándose con señales consistentes.
Dos candidatos que encajan
Tras la criba quedaron dos objetos con brillo térmico compatible con un cuerpo distante y de baja temperatura. Ambos residen en la zona del cielo anticipada por las simulaciones, reforzando la coherencia del hallazgo. Su movimiento es lento pero detectable, tal como se espera a cientos de UA. Son, por ahora, candidatos prometedores a la Planeta 9, pendientes de verificación.
“Una detección firme exigirá medir un movimiento coherente y una firma térmica estable, libres de falsas coincidencias.”
Qué se necesita para confirmarlo
- Observaciones repetidas que tracen un movimiento propio y paralaje consistente.
- Fotometría infrarroja estable y acorde con un cuerpo frío y masivo.
- Ausencia de contraparte brillante en visible u óptico profundo.
- Concordancia dinámica con perturbaciones en objetos transneptunianos.
- Verificación cruzada con instrumentos como JWST, Subaru o el Rubin.
El siguiente paso de la caza
Los candidatos deberán examinarse con telescopios modernos sensibles al infrarrojo, incluido el James Webb. También ayudarán campañas de seguimiento desde tierra para fijar una órbita y descartar alternativas extragalácticas. Una detección confirmada cerraría casi una década de búsqueda paciente y metódica. Si se descartan, las restricciones igualmente afinarán los modelos y el parámetro de masas.
Por qué importaría tanto
Confirmar la Planeta 9 reescribiría la historia de la arquitectura del Sistema Solar. Cambiaría cómo entendemos la dispersión de cuerpos helados y la migración planetaria temprana. Además, ofrecería un laboratorio frío y lejano para estudiar atmósferas débiles y procesos térmicos a escalas extremas. Incluso un no‑hallazgo, bien cuantificado, fortalece nuestras teorías dinámicas.
Referencia del estudio: Chen et al. 2025, “A far-infrared search for planet nine using AKARI all-sky survey”, Publications of the Astronomical Society of Australia.